El erióforo rojo: terror intimista

Portada de El Erióforo Rojo
  • Título: El Erióforo Rojo
  • Autor: Federico de la Fuente
  • Editorial: Premium
  • Formato: rústica con solapas
  • Nº de páginas: 113
  • Diseño de cubierta: Premium Editorial
  • Fecha de publicación: enero 2020
  • Fecha de lectura: marzo 2020
  • Enlace de compra: web de la editorial

Hace poco os hablaba de Ponzoña, la novela de David Luna que resultó ganadora del VII Premio de Novela de Terror Ciudad de Utrera. Hoy quiero hablaros de El Erióforo Rojo, de Federico de la Fuente, finalista en este mismo galardón y que al parecer fue una dura competidora, como se desprende del fallo del jurado:

En cuanto a la obra declarada como primera Finalista, El erióforo rojo, el jurado acuerda por unanimidad elevarla a la categoría de Mención de Honor ante la calidad de la misma, y ha recomendado su publicación, declarando que se trata de una novela inquietante, un terror minimalista narrado con sencillez que recuerda a Casa Tomada de Julio Cortázar y nos conduce a un clímax interior.

Fallo del jurado del VII Premio de Novela de Terror Ciudad de Utrera

Esta novela corta contiene un tipo de terror muy sutil. No encontraréis monstruos, sangre ni grandes sobresaltos. La sensación que despierta tiene más que ver con la inquietud, el desasosiego, esa sensación de que hay algo que no está bien pero que no conseguimos identificar claramente.

El ritmo de la narración es pausado, incluso podría considerarse un poco lento en su primera mitad. Tras un primer capítulo introductorio, en el que conocemos a Ángela, la protagonista, y las circunstancias que la han llevado a dejar su trabajo –el último de una larga lista de empleos precarios– para irse a vivir en la casa familiar del pueblo, abandonada desde el accidente en el que su padre perdió la vida años atrás.

Ángela acaba de superar una etapa dura de su vida. Su madre acaba de morir tras una larga enfermedad, y ella misma padece un trastorno psicológico que le ha pasado factura. Su «retirada» al campo, donde puede dedicar el tiempo a su pasión por la botánica y el dibujo, parece haberle sentado bien, hasta que un pequeño y aparentemente insignificante descubrimiento viene a acabar con su tranquilidad.

Mi lectura

El estilo de escritura es sencillo, pero fluido y elegante, contribuyendo a crear desde el principio esa sensación de normalidad cotidiana, de aburrida pero cómoda rutina de una mujer que se aísla voluntariamente del mundo exterior.

¿Puede una flor silvestre ser terrorífica?
¿Puede una flor silvestre ser terrorífica?

Es destacable la forma en que la atmósfera del relato va evolucionando. Lo que al principio parece solo un pequeño e interesante descubrimiento que puede mitigar ligeramente el tedio de días demasiado iguales va poco a poco convirtiéndose en motivo de preocupación.

La narración va avanzando de forma lenta pero muy precisa, provocando un cambio gradual y sutil en las sensaciones del lector. La descripción detallada de las costumbres y rutinas de la protagonista deja paso a una descripción no menos detallada de su meticulosa investigación acerca de su pequeño descubrimiento. En esta parte de la novela quizás el lector poco persistente corra el peligro de perder interés. Pero el pequeño esfuerzo que supone seguir leyendo se ve compensado con creces cuando esa sensación de «aburrida normalidad» empieza a tornarse en una de extrañeza que, a su vez, va girando hacia el desasosiego y la angustia, para convertirse en auténtico miedo al final.

Siempre mirando a través de los ojos de la protagonista, el autor nos va dando pequeñas señales de alarma que nos permiten descubrir lo extraño que hay detrás de lo aparentemente normal. Al principio, como en toda buena obra de terror, esas señales son rechazadas, ignoradas o explicadas de forma racional. Pero, poco a poco, van cobrando tintes cada vez más preocupantes, hasta que ya no es posible seguir ignorándolas.

De esta forma, ese otro mundo de lo extraño, lo terrorífico, va invadiendo el mundo normal y rutinario de Ángela, como una tubería averiada que primero “suda” humedad, después gotea y al final revienta, inundándolo todo.

Y, sin embargo, no olvidemos que nuestra protagonista padece un trastorno de la personalidad. Quizás toda la historia no sea más que una excusa para hablar sobre ese trastorno en particular, en general poco conocido y que fácilmente puede ser confundido con simple timidez o lo que alegremente suele llamarse “complejo de inferioridad”, aunque en realidad es bastante más preocupante.

En definitiva, El erióforo rojo es una novela intimista e inquietante que aborda desde el género fantástico un trastorno de personalidad que no es de los más conocidos, pero probablemente sea más habitual de lo que pensamos. El elemento fantástico y el trastorno de la protagonista tienen un peso en la novela tan equilibrado que la interpretación final queda a elección del lector. Es el terror que más me gusta: ambiguo y sutil.

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