Hierba

  • Título: Hierba
  • Autora: Anya Martin
  • Editorial: Dilatando Mentes
  • Formato: rústica con solapas
  • Nº de páginas: 125
  • Traducción: José Ángel de Dios
  • Ilustración de portada: Juan Alberto Hernández
  • Fecha de publicación: octubre 2020
  • Fecha de lectura: octubre 2020
  • Enlace de compra: web de la editorial

Este libro no estaba en la previsión de mi #LeoAutorasOct, que publiqué aquí. Pero es muy cortito, se trata de una autora que no conocía y es novedad, así que lo he «colado» entre dos lecturas más largas. Así añado una autora y os puedo ofrecer una reseña más. Todos salimos ganando.

Ya os hablé de Hierba en esta noticia, pero no lo había leído aún y solo os pude trasladar la información que proporciona la editorial y alguna cosa que pude averiguar por mi cuenta sobre Anya Martin. Ahora tengo más cosas que contaros, como siempre, sin spoilers.

A pesar de su corta extensión y de la aparente sencillez de su lectura, Hierba es un libro complejo y profundo. De hecho, he tenido que releerlo para poder escribir esta reseña y también he tenido que reflexionar bastante antes de saber exactamente qué decir sobre él y cómo.

La historia que narra se puede resumir en un par de líneas: una mujer debe identificar el cadáver de su exmarido maltratador, muerto en un accidente de aviación en una marisma del sureño estado de Georgia. Cuando regresa de su viaje, descubre que algo la ha seguido hasta su casa.

A partir de ahí, las escenas escalofriantes y el suspense están servidos, con explícitas referencias al cine norteamericano de terror de los años 50 y a cómics clásicos como La cosa del pantano (DC). Pero en realidad Anya Martin nos está contando muchas más cosas, llevándonos en un viaje por lo más íntimo del alma de una mujer maltratada que, a pesar de los años transcurridos y de la súbita muerte de su maltratador, aún no ha superado el horror de lo vivido.

La protagonista, Sheyla, vive una existencia solitaria desde su divorcio, trabajando desde casa y sin apenas vida social. Cuenta únicamente con el apoyo de su amiga Felecia, con la que se lleva bien precisamente porque ella sabe respetar su espacio y su necesidad de aislamiento cuando es necesario. El accidente de su exmarido viene a trastocar esa tranquilidad lograda a base de anestesiar las emociones y, simplemente, dejarse llevar por la inercia de la vida.

Anya Martin
Anya Martin

El trastorno será doble. Por un lado, el funeral y demás convenciones sociales que rodean los ritos funerarios la obligarán a recordar todo aquello que había enterrado en lo más profundo de su mente, a la espera de que desapareciese milagrosamente. Por desgracia, todo vuelve a aflorar a la superficie, preparando el camino para lo que ocurrirá después.

Porque el segundo cambio que experimenta la vida de Sheyla, relacionado con aquello que la siguió desde el pantano, será aún más intenso y perturbador, llegando incluso a anular por completo su voluntad y su conexión con la realidad, envuelta en una vorágine sensual y peligrosa a partes iguales.

Con esta historia de tono pausado e intimista, Anya Martin nos habla de violencia machista, sí, pero también de los efectos inesperados de traumas no resueltos, incluso mucho tiempo después, cuando parece que ya están olvidados pero en realidad permanecen escondidos, quizás debajo de una alfombra tejida con rutina, apariencia de normalidad y apatía vital. Y también habla de la empatía, cualidad que al parecer se puede encontrar en los sitios más insospechados, incluso en seres radicalmente alejados de la humanidad. O quizá no.

Creo necesario destacar, además de la profundidad psicológica con que la autora analiza a su personaje, su capacidad para crear una atmósfera concreta que envuelve todo el relato y que es probablemente uno de los elementos que lo hacen tan especial. Leer Hierba es sentir el calor pegajoso del verano sureño, la humedad del ambiente y la exuberancia de la vegetación, sentir el sudor resbalar sobre la propia piel.

Seguramente una parte no despreciable de este efecto la consiga la forma de describir tan sensorial que utiliza la autora. Una casi puede oler la naturaleza descompuesta, sentir el tacto oleoso del combustible para aviones, notar el calor y la humedad de las marismas, la consistencia del barro bajo los pies… Por no hablar de las tórridas escenas cargadas de erotismo y sensualidad.

En definitiva, una lectura sorprendente, con mucha más carga psicológica y emocional de la que permite adivinar su sinopsis, escrita de tal forma que apela directamente a los sentidos y sumerge al lector en una atmósfera húmeda y asfixiante de la que cuesta escapar.

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