Para comerte mejor: déjate comer

  • Título: Para comerte mejor
  • Autora: Giovanna Rivero
  • Editorial: Aristas Martínez
  • Formato: tapa dura
  • Nº de páginas: 192
  • Ilustración de cubierta: Mayte Alvarado
  • Fecha de publiación: febrero de 2020
  • Fecha de lectura: agosto de 2021
  • Enlace de compra: web de la editorial

Esta es la reseña del segundo libro candidato a los Premios Guillermo de Baskerville 2020, organizados por la revista on-line Libros Prohibidos, en la categoría Mejor Libro de Relatos.

Giovanna Rivero es una de las, por suerte, cada vez más numerosas escritoras latinoamericanas cuyos nombres empiezan a sonar con fuerza también a este lado del charco. Además de la colección de relatos que nos ocupa hoy, ha publicado en nuestro país Niñas y detectives (Barthelby, 2009), 98 segundos sin sombra (Caballo de Troya, PRH, 2014) y, más recientemente, Tierra fresca de su tumba (Candaya, 2021)–. Además, Rivero ha colaborado también en la edición de la antología América fantástica, Vol. I (Ed. Mariano Villarreal, Huso, 2019) con un ensayo sobre los orígenes de la ciencia ficción boliviana y el relato Pasó como un espíritu, incluido también en Para comerte mejor.

Tengo que reconocer que me acerqué a este título con una idea bastante equivocada de lo que iba a encontrar. La referencia al popular cuento de la niña con la caperuza colorada me hizo pensar en una posible reinterpretación de cuentos clásicos o leyendas populares, pero nada más lejos de la realidad. Aunque la famosa frase sí aparece en uno de los cuentos, en Para comerte mejor no encontrarás hadas, brujas ni princesas. Pero sí hay algo lobuno, amenazador y voraz en todos los textos.

El libro contiene once relatos de temas muy variados, pero merece la pena destacar algo que todos tienen en común: una prosa no solo cuidada y elegante, a la vez que cercana y coloquial cuando lo precisa, sino con una cualidad que solo se me ocurre describir como envolvente. Al comenzar la lectura de cada texto, esta lectora se vio irremisiblemente sumergida en esa atmósfera, ese tono tan especial que se respira en todos los cuentos. Podría decirse que, en vez de devorar yo el libro, este me engulló a mí.

También los géneros en los que se pueden clasificar los relatos son variados y se hibridan sin rubor. En algunos predomina la ciencia ficción –Albúmina, Pasó como un espíritu, Regreso–; otros podrían clasificarse de cuentos con elementos fantásticos y sobrenaturales, bien sea a las claras o meramente insinuados, incluso intencionadamente ambiguos –De tu misma especie, Humo, Kè Fènwa, Yucu, Los dos nombres de Saulo, La piedra y la flauta–; en algunos, Rivero abraza el weird más perturbador –El hombre de la pierna, En el bosque.

Pero si hay algo que, en mi opinión, define esta antología en su conjunto es la profundidad con que la autora ahonda en cada uno de sus personajes protagonistas. Es bastante revelador el hecho de que la mayoría de los relatos estén escritos en primera persona –si las cuentas no me fallan, solo hay dos con narrador en tercera y uno en segunda, aún más efectiva, cuando se hace bien, como es el caso–. Se trata, por eso, de una colección de relatos con un tono muy intimista, donde predominan los pensamientos, las emociones, los traumas y la extrañeza sobre los escenarios o la acción.

Cada uno de esos protagonistas tiene el don de agarrar al lector del cuello y obligarle a hundirse en mundos interiores extraordinarios y perturbadores. A veces, ese mundo interno es el de algún mostruo que nos asusta desde niños, como en Yucu, Kè Fèmwa o, incluso, en De tu misma especie. Esa mirada desde dentro de la bestia cambia totalmente la percepción que podríamos tener a priori de esa criatura mítica y también el sentido de la historia, que se convierte en algo sorprendente, por inesperado.

Giovanna Rivero
Giovanna Rivero (imagen extraída de su página web personal: giovannarivero.com

No todo son criaturas temibles en Para comerte mejor. Encontramos también personajes mucho más «corrientes»: una pareja estéril de vacaciones en Nueva York, una mujer que cuida a su hermano, recluido en una institución de salud mental, una madre que trata de endurecer y proteger a su hija contra el acoso, un astronauta que regresa de una misión espacial y experimenta una sensación de extrañamiento en su entorno familiar, una adolescente que se convierte voluntariamente en ofrenda para un líder político-espiritual –y regresa 500 años después, en otro relato–, o una joven que trabaja con las personas sin techo de su ciudad y debe entrevistar a su mesiánico líder. Que la aparente cotidianeidad de algunos de estos personajes no nos engañe: cada uno de ellos arrastrará al lector a las más lisérgicas pesadillas.

Entre mis cuentos favoritos de los que aparecen en este libro, mencionaré De tu misma especie. Está escrito en segunda persona y la que «habla» es una mujer que pide explicaciones a quien la ha puesto en una situación que no comprende y que la convierte en un ser un poco monstruoso. Es el ejemplo perfecto de cómo la mirada de la autora se vuelve hacia el interior de las criaturas más extrañas y, sin escatimar escenas cruentas, terribles y hasta truculentas, logra también alguna forma de empatía y conmiseración por parte del lector.

También me resultó especialmente sorprendente y perturbador Kè Fèmwa. Este cuento comienza desarrollándose en un mundo aparentemente postapocalíptico, donde hay fosas repletas de cadáveres a las que los chiquillos acuden a rapiñar, pero termina siendo otra cosa, en abierta alusión a la historia reciente de Haití y a la cultura del vudú. Y, entre los relatos más weird, El hombre de la pierna es también uno de mis favoritos, por esa impactante imagen del final que, por supuesto, no voy a describir.

Como mera anécdota que no me resisto a incluir en la reseña, El regreso, relato de ciencia ficción sobre el amor materno-filial, ambientado en un futuro distópico en el que una plaga azota el mundo, contiene una curiosa premonición de las improbables teorías anti-vacunas que nos han bombardeado desde el inicio de la pandemia –téngase en cuenta que este libro se publicó por primera vez en 2015, así que el relato debía estar escrito antes de esa fecha.

En cualquier caso, los once cuentos que integran esta colección son claros candidatos a ser leídos con calma, y más de una vez. Yo tuve que hacerlo para escribir esta reseña y, en cada lectura, descubría nuevos matices y probables significados de cada imagen. Y eso, sin duda, es lo mejor de la buena literatura.

Reseñas de otros miembros del jurado:

Dentro del monolito

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