Entre mundos: rol extremo

  • Título: Entre mundos
  • Autor: Ryan Leslie
  • Editorial: Dilatando Mentes
  • Formato: rústica con solapas
  • Nº de páginas: 385
  • Disponible en e-book: no
  • Traducción: José Ángel de Dios
  • Ilustración de cubierta: Raúl Ruiz
  • Fecha de publicación: febrero de 2023
  • Fecha de lectura: abril de 2023
  • Enlace de compra: web de la editorial

Hoy te traigo una novela que es, para mí, una deliciosa rareza. ¿Por qué me resulta extraña? Quizás si te digo que, en mi cabeza, Entre mundos es un libro que disfrutarán los amantes del terror, incluso del horror cósmico, y de Ready Player One veas por dónde voy. No parecen géneros que se puedan mezclar o que puedan gustar al mismo tipo de lector. Pero el caso es que a mí me ha encantado esta propuesta de Ryan Leslie, como adicta al terror, y también disfruté en su día con el libro de Ernest Cline. De ahí lo de «deliciosa».

Los frikis tenemos una gran tradición de personajes del mundo «real» que traspasan algún tipo de frontera y terminan enfrentando peligros que parecían formar parte de un inofensivo juego, pero que terminan siendo muy reales. Ahí están el Oasis de Ready Player One, el programador absorbido por su programa de Tron (Steven Lisberger, 1982), o el juego de mesa maldito de Jumanji (Joe Johnston, 1995). Si los dos primeros títulos encajarían en la ciencia ficción y el tercero más bien en un género de aventuras fantásticas, Entre mundos viene a proponernos algo parecido, pero desde el terror.

Su protagonista, Paul Prentice, no es ni forofo de los videojuegos, como Wade Watts, ni programador informático, como Flynn. En su caso, lo que le lleva a entrar en el juego que da título a la novela es un descubrimiento casual: mientras trabaja en su jardín trasero descubre una vieja puerta de hierro allí enterrada. Él y su amigo Jay deciden cruzarla y se encuentran con un laberinto imposible de habitaciones idénticas. Y no están solos allí abajo.

Partiendo de esta premisa, Leslie nos conduce a un viaje alucinante, onírico y lleno de aterradoras sorpresas en escenarios que al principio parecen todos idénticos, pero al final son de lo más variados y a cuál más peligroso. Además del extrañamiento propio de encontrarse en un lugar desconocido y carente de toda lógica espacial, los protagonistas experimentan cambios de carácter un tanto inquietantes. Y es que si en otros libros se suele hablar de «varias capas de lectura», Entre mundos plantea algo mucho más original: tiene varias capas de personajes. A los protagonistas «reales», con su personalidad y características propias, se van superponiendo los personajes del juego, cuyos roles deben asumir. El resultado es sorprendente y perturbador.

El clásico Comecocos

Las peripecias de Paul a lo largo de la novela tienen todas las características del clásico descenso a los infiernos o viaje del héroe al inframundo. El protagonista es un tipo normal, quizás demasiado organizado y poco espontáneo, que se enfrenta al dilema de arriesgar su vida para salvar la de su amigo o asegurar su propia supervivencia a costa de abandonar a Jay a su suerte. Jay, por su parte, puede que no sea la persona más fiable ni más juiciosa del mundo pero, al fin y al cabo, si se encuentra en peligro es precisamente por acompañar a Paul en su aventura.

En todo infierno o inframundo que se precie hay una figura maléfica y oscura que reina sobre los condenados y ejerce de torturador de sus desgraciadas almas. Entre mundos no es la excepción y, ya puestos a hacer conexiones improbables, ese personaje terrible me ha recordado, por momentos, al Alcaudón de Simmons: un ser inefable, implacable, inclemente y terriblemente peligroso, al que acompaña siempre el sonido de unas siniestras campanas. De verdad que da mucho miedo.

Y, con todo, tratándose como se trata de una novela de terror puro, Entre mundos también resulta una lectura divertida. No te equivoques, vas a pasar miedo. Pero los diálogos entre los personajes, además de ser ágiles y fluidos, están salpicados de un cierto humor irónico, sobre todo aquellos en los que interviene Jay, uno de mis personajes favoritos en esta novela y, quizás, el que da más juego.

Si tuviera que resumirle a alguien lo que va a encontrar en esta novela –al fin y al cabo, de eso van las reseñas–, diría que es una historia que hibrida el terror más puro con ciertos elementos típicos de la ciencia ficción, como universos o líneas temporales paralelos, que narra el descenso a los infiernos de un grupo de personajes variopintos y con mucha garra. Algunos tienen una vis cómica que se agradece y hace la lectura aún más disfrutable, pero otros son terriblemente siniestros. La historia de Paul y Jay, junto con los personajes más o menos secundarios que se les van uniendo por el camino, es también un canto a la amistad a pesar de lo cafres que puedan ser tus amigos.

Como es habitual en Dilatando Mentes, acompaña a la novela un apéndice con algunas referencias interesantes, algunas de ellas declaradas por el propio autor. Yo no soy especialmente aficionada a los videojuegos, por lo que no he podido captar muchas de ellas. Probablemente lectores más «jugones» que yo vean clara la influencia de un conocido juego de From Software, en el que cada jugador puede dejar pistas –ciertas o falsas– para otros jugadores. Algo de eso podrás encontrar en Entre mundos.

En resumen, creo que Entre mundos es una novela muy recomendable para cualquier amante del terror, también del terror contado con humor. Tiene un plus añadido para los lectores que conocen y disfrutan el mundo de los videojuegos y unos cuantos guiños a los aficionados a la ciencia ficción.

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