Fantasía épica española (1842-1903). Historia y antología

  • Título: Fantasía Épica Española (1842-1903). Historia y antología
  • Autor: Mariano Martín Rodríguez (y otros)
  • Editorial: Gaspar&Rimbau
  • Formato: rústica
  • Nº de páginas: 327
  • Fecha de publicación: abril de 2024
  • Fecha de lectura: noviembre de 2024
  • Enlace de compra: web de la editorial

Hoy te traigo un libro atípico, pero no por ello menos interesante, sino todo lo contrario. Fantasía épica española (1842-1903) Historia y antología es una combinación, poco habitual en este blog, de ensayo y ficción. El ensayo corre a cargo de Mariano Martín Rodríguez, doctor en Filología, traductor e investigador en literatura fantástica, quien es también el responsable de la selección de las once obras que aparecen a continuación: nueve cuentos, un poema y una novela corta de distintos autores españoles, publicados entre las fechas que se indican en el título.

Digo que la combinación es poco habitual en ConsuLeo porque es el primer libro de estas características que reseño, aunque el formato sí es más común en obras académicas sobre literatura, que no suelen entrar en mi radar –con la excepción de la serie Las crónicas nemedias, de Robert E. Howard publicadas por Rodolfo Martínez en Sportula, que reseñé en Sagacomic y que incluyen extensos ensayos del mismo editor y otros eruditos en el tema–. Soy una lectora empedernida, pero mi formación literaria es bastante limitada, por no decir nula. En consecuencia, vaya por delante que mis comentarios sobre el libro recogen la perspectiva de una lectora habitual de fantasía –épica y no épica– ciencia ficción y terror, sin más pretensiones.

Lo primero que llamó mi atención sobre este libro fue, por supuesto, el título: Fantasía épica española (1842-1903)… Mis referencias más antiguas para el género son, como para muchos aficionados, las obras de Howard y las de Tolkien. Así que me provocó una enorme curiosidad que existieran ejemplos mucho más antiguos… ¡y en España! Espero que, a ti que me lees, te pique el mismo gusanillo, porque te vas a sorprender.

El ensayo

Empecemos por el ensayo, titulado Historia de la fantasía épica española temprana. El autor comienza rompiendo una lanza por la fantasía épica o alta fantasía, género que considera viene sufriendo un agravio comparativo respecto a la ciencia ficción en cuanto a interés académico y como objeto de estudio en general. Una declaración de intenciones en toda regla, y no falta de razón.

A continuación, como es de rigor, procede a definir el objeto de estudio, la fantasía épica, cuyo rasgo más característico y definitorio consiste en la creación de un mundo distinto del real, con sus propias características geográficas, históricas, sociopolíticas, etc., de tal forma que se produzca la suspensión de la incredulidad del lector de forma inmediata y sostenida.

Una vez definido el objeto de estudio, comienza de verdad el paseo histórico por la fantasía épica temprana, empezando por sus primeras manifestaciones a nivel internacional –¡la primera obra con suficientes rasgos para ser considerada precursora del género data de 1736!– para pasar enseguida al objetivo central del ensayo, que son los precursores y pioneros en España y en las distintas lenguas del estado.

A lo largo de casi cien páginas, el autor va mencionando y comentando obras tanto de autores laureados como de otros prácticamente olvidados que, si no todos, sí poseen alguno de los rasgos definitorios del género. El primer precursor claro de la fantasía épica en España parece ser Manuel Milá con el cuento El rey Eserdis (1842). La pormenorizada exposición de obras y de los méritos de cada una está dividida en varios capítulos, según el elemento «épico-fantástico» que podemos encontrar en ellas. Así, encontramos supuestas leyendas populares de creación o fakelore, mitografías inventadas y obras inspiradas en un oriente legendario e ignoto. Además, hay un trabajo de contextualización de cada obra tanto en las corrientes literarias de la época como en el momento histórico-social en que fueron publicadas, lo cual lo hace aún más interesante.

El penúltimo capítulo del ensayo está dedicado íntegramente a la que se considera la primera novela española de fantasía épica, Dyusandir y Ganitriya, de Luis Valera, publicada por primera vez en 1903. El último capítulo contiene un pequeño repaso de la influencia de esta obra de Valera en la producción literaria de autores posteriores y un vistazo muy resumido a obras y autores de fantasía épica en el s. XX, llegando hasta Luis Vigil y Domingo Santos, con su ciclo de Nománor, iniciado en 1971.

(…) «Dyusandir y Ganitriya» (…) primera narración épico-fantástica de extensión y técnica narrativa novelísticas publicada en España (…) en ella culminaron diversas tendencias de aquel género de ficción en su etapa más temprana, sobre todo la orientalista en su forma legendaria. A ello puede añadirse que no hubo otras novelas de esa clase hasta muchos años después.

Martín Rodríguez, M. pág. 125.

La lectura de este ensayo, perfectamente documentado y profuso en citas textuales y notas a pie de página, me ha resultado interesante y clarificadora. Como comentaba al principio, para mí la fantasía épica empezaba con El señor de los anillos y los relatos de Conan, así que me ha descubierto todo un mundo de obras y autores anteriores y, además, me ha sacado de algunos errores en el concepto que tenía de fantasía épica. Pero, sobre todo, y esto es otro mérito del autor, me dejó con muchas ganas de leer las obras que comenta.

Ejemplar de «Visto y soñado», en la Biblioteca Nacional de Francia

La antología

La segunda parte del libro es una antología que incluye algunas de las obras mencionadas y analizadas en el ensayo, seleccionadas por el propio Mariano Martín. Como adelantaba un poco más arriba, no solo incluye cuentos escritos en castellano, sino también en otras lenguas. Las obras incluidas son El rey Eserdis (1842), de Manuel Milá y Fontanals; La esclava perfecta (1872), de Federico de Castro: O régulo do Pico Sagro (1885) y su traducción, El régulo del Pico Sacro, de Francisco María de la Iglesia González; el poema L’honor real (1887) y su traducción, El honor real, de Ángel Guimerá; La primera lluvia (1892) y Las piedades del sultán (1897), de José Echegaray; La mujer muerta (1898), de José Zahonero; El cuerno del rey Zamur (1898), de Alejandro Larrubiera; La sombra (1900), de Emilia Pardo Bazán; La corte triste (1902), de Mauricio López-Roberts; y la ya mencionada novela corta Dyusandir y Ganitriya (1903), de Luis Valera.

Además de estos, hay también un pequeño bonus track, en forma de extracto de un artículo de Trinidad de Rojas, publicado en 1861 y dedicado a la Cueva de Menga, que incluye lo que puede considerarse el primer cuento mitopoético español, al que seguirán más tarde O regulo do Pico Sagro y La mujer muerta. Por su parte, La primera lluvia pertenece a la clase de cuentos que Martín considera «mitología inventada –en broma y en serio–», y el resto podrían considerarse «parábolas legendarias», siempre siguiendo la terminología del autor.

Sobre la relevancia o pertinencia en la antología de cada una de estas obras poco tengo que decir, puesto que ni las conocía previamente ni conozco otras de la misma época para tener un juicio propio. Lo que sí puedo afirmar es que la elección me ha parecido totalmente coherente con las premisas que el autor desgrana a lo largo del ensayo y, además, de muy buen gusto literario, pues he disfrutado cada una de las piezas seleccionadas. No voy a comentarlas una a una, porque Mariano Martín ya lo hace en su ensayo, mucho mejor de lo que yo sería capaz.

Sin embargo, a ti que me lees y quizás estás pensando si comprar o no este libro, te diré que los cuentos merecen la pena, sobre todo si te gustan las narraciones con aires de leyenda, fábula o parábola, a veces con intención moralizante, y siempre con esa prosa preciosista tan típica de la época y del género, que tan bien supo plasmar Ana María Matute en su Olvidado rey Gudú –obra también citada en el ensayo y que es inevitable recordar al leer algunos de estos relatos–. Encontrarás reinos ignotos, con gobernantes sensatos, indolentes o caprichosos; crueles sultanes, magos sabios, reinas infieles y, al final, una historia tan épica como romántica. El hecho de que se editen precedidos de un ensyo en el que son analizados y puestos en contexto no hace más que aumentar su interés.

La edición

Sobre la edición de Gaspar&Rimbau tengo que hacer un par de comentarios, uno de ellos elogioso, pero también otro un poco más crítico. Una de las características que da valor añadido a este libro es que las obras incluidas en la antología van acompañadas de las ilustraciones, en facsímil, que aparecían en las publicaciones originales, cuando las hubo. L’Honor Real, Las piedades del sultán, El cuerno del rey Zamur y La corte triste son los cuentos que aparecen ilustrados. Desde luego, la obra no habría perdido calidad sin estas ilustraciones, que no parecen algo necesario, pero con ellas gana en prestancia y contextualización de cada cuento.

El comentario crítico tiene que ver con el formato elegido. El libro está editado en tapa blanda sin solapas, como una edición de bolsillo, lo que me parece un error en una obra de referencia como esta, que probablemente deba ser consultada con cierta frecuencia. En mi opinión, hubiera sido preferible una encuadernación un poco más duradera. Por otro lado, ni en la cubierta ni en el lomo aparece el nombre del autor del ensayo y editor de la antología, Mariano Martín Rodríguez. Como obra colectiva, al menos en parte, quizás no hubiese espacio para incluir los nombres de todos los autores, pero al menos el del ensayista y seleccionador, en mi opinión, debería aparecer en el exterior del libro.

En resumen, si te interesa la historia de la literatura en general, la fantasía épica en particular y conocer las obras y autores precursores de este género en nuestro país, este libro es para ti. Si no te interesan tanto las disquisiciones más académicas, pero te gusta la alta fantasía y quieres alejarte un poco de la concepción anglosajona de la misma, tan predominante –casi invasiva– en este género, encontrarás once obras deliciosas con valor literario propio además de como obras de fantasía épica temprana.

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