Ojalá tú nunca

Ojalá tú nunca, de Javier Miró
  • Título: Ojalá tu nunca
  • Autor: Javier Miró
  • Editorial: Insólita
  • Formato: e-book
  • Nº de páginas: 158
  • Ilustración de cubierta: Tithi Luadthong
  • Fecha de publicación: octubre 2020
  • Fecha de lectura: noviembre 2020
  • Enlace de compra: Lektu

A Javier Miró parece que le gusta ponernos las cosas difíciles a los reseñadores. Acaba de publicar un libro fantástico, tan bueno que no puedes sino querer reseñarlo y compartirlo para que todo el mundo lo lea. Pero lo ha escrito de tal manera que cualquier cosa que digas es un pedazo de spoiler como una casa. Y, precisamente lo que más me ha gustado y sorprendido de Ojalá tu nunca es lo que no puedo mencionar de ninguna manera en esta reseña. Así que vamos allá de todas formas, a ver qué sale.

El principio de la novela es una de esas escenas de acción que ya anuncian que no te vas a aburrir leyendo el libro. De hecho, este comienzo me recordó mucho al de Rebelión 20.06.19 (Triskel, 2019), la primera novela del autor, que va ya por su tercera edición. Si la leíste, sabrás a lo que me refiero: una apertura ¿in media res? con un protagonista en una situación desesperada. Hay algunos otros elementos compartidos en ambos libros, como la ambientación en Madrid –aunque en realidad se trata de dos escenarios muy distintos– y el recurso a las escenas retrospectivas. Pero son dos historias muy diferentes y creo, además, que se nota una evolución brutal de la técnica de Javier desde aquel libro hasta este que nos ocupa.

Lo que sí puedo contar es que la novela se desarrolla en un Madrid ucrónico, en los años 70 del siglo pasado, en un mundo en el que el Eje ha ganado la II Guerra Mundial y el planeta está repartido entre nazis y soviéticos. Como podrás imaginar, con esa premisa no pueden faltar los elementos distópicos, y los hay para todos los gustos: una sociedad donde no solo la información, sino el mismo pensamiento, están controlados y dirigidos por el gobierno nazi; donde las cámaras de vigilancia son omnipresentes hasta en las calles, como el Gran Hermano de Orwell; donde la caza y captura de los disidentes se retransmite por televisión, a modo de reallity show infernal, como en Los juegos del hambre o El fugitivo, de Stephen King.

Y Javier Miró nos presenta todo esto, además de contarnos la historia principal, en apenas 150 páginas que no se leen, se absorben. No da respiro al lector, no por la acción y el ritmo vertiginoso de algunas escenas, que también, sino por la forma en que todo está contado. Y hasta ahí puedo leer. Es de esas historias en las que el lector tiene que ir encajando piezas para ubicarse en la trama y, digamos, «recomponerla» en su cabeza. Esta palabra no es muy precisa para describir lo que hay en Ojalá tu nunca, porque la información no está realmente fragmentada. Pero si uso términos más exactos, hago spoiler. Y no quiero.

Javier Miró
Javier Miró

Todo esto que estoy contando son razones de sobra para leer el libro y disfrutarlo. Pero lo mejor, lo que de verdad te deja con la boca abierta, es la forma que ha elegido el autor para contarnos esta historia. Que no sé si es innovadora del todo, en el sentido de que no se haya utilizado nunca antes –sin indagar ni profundizar, ahora mismo no recuerdo haber leído ningún otro libro escrito de esta manera, aunque sí alguna película– pero, desde luego, es poco habitual. En cualquier caso, independientemente de su novedad o no, es una estructura que combina a la perfección con la historia, con alguno de los temas que trata –la identidad y la memoria– y, sobre todo, es el instrumento perfecto para terminar de sorprenderte y dejarte con la boca abierta –en un contexto más coloquial diría «con el culo torcido», pero como esto queda escrito y publicado, no lo diré– en la última página.

Si desde el segundo capítulo estuve leyendo con una media sonrisa en la cara –y digo desde el segundo capítulo porque es donde te das cuenta de lo que va a hacer el autor durante el resto de la novela–, cuando llegué a esa última página, en la que está el último grano de información que faltaba para componer toda la historia, la media sonrisa se convirtió en una de oreja a oreja, cabeceo de asentimiento y un «pero qué cab…» mental. Porque sencillamente me parece genial lo que hace Javier en esa última página. Ese granito de información cambia por completo la historia que creías haber estado leyendo hasta ese momento y hace que, en un segundo, te des cuenta de que has leído otra cosa completamente diferente. Genial. No tengo otra palabra, lo siento.

Para terminar, solo una advertencia. Si lees Ojalá tu nunca, querrás volver a leerlo. Aunque no suelas releer. Yo misma soy de las que puedo contar con los dedos de una mano los libros que he leído más de una vez, siempre separadas por muchos años de distancia. Y al terminar Ojalá tú nunca, me entraron unas ganas terribles de volver a ¿empezar? Lo haré en cuanto salga la versión en papel, porque el tipo de relectura que quiero hacer me resulta más cómodo así y también por volver a disfrutarlo en este otro formato.

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