El ascenso de Senlin: subamos de nivel

  • Título: El ascenso de Senlin (Los Libros de Babel, Primera Parte)
  • Autor: Josiah Bancroft
  • Editorial: Red Key Books
  • Formato: tapa dura
  • Nº de páginas: 465
  • Disponible en e-book: sí
  • Traducción: Raúl García Campos
  • Ilustración de cubierta: Ian Leino
  • Fecha de publicación: enero de 2024
  • Fecha de lectura: junio de 2024
  • Enlace de compra: web de la editorial

Hoy te traigo la primera entrega de otra de las sagas de fantasía que está publicando la editorial Red Key Books en tapa dura: El ascenso de Senlin, que inicia la tetralogía Los Libros de Babel, del norteamericano Josiah Bancroft –si tienes curiosidad por saber cuáles son las otras series que está publicando esta editorial, puedes consultar esta reseña–. Tengo que reconocer que no conocía a este autor, pero su camino hacia el éxito de ventas es bastante poco habitual. Te cuento. Bancroft autopublicó El ascenso de Senlin en 2013 –y su continuación en 2014– y en 2016 alcanzó un éxito inusitado en novelas autopublicadas, gracias a su participación en el Self-Published Fantasy Blog-Off –concurso organizado por Mark Lawrence, otro de los autores de Red Key Books– que, paradójicamente, no ganó. Sin embargo, tuvo una gran repercusión en redes sociales y, particularmente, muy buenas críticas en GoodReads, lo que al final fue la clave de su éxito.

Desde entonces, Bancroft ha publicado en inglés, con Orbit Books, los cuatro tomos que componen Los Libros de Babel: Senlin Ascends (2018), Arm of the Sphinx (2018), The Hod King (2019) y The Fall of Babel (2021). Red Key Books ya ha anunciado la próxima publicación de los tres títulos restantes, traducidos como El Brazo de la Esfinge, El Rey Capacho y La Caída de Babel. De momento, sin fecha, pero aunque la cosa se retrase un poco, creo que la espera merecerá la pena. Si quieres conocer mejor a este autor y su obra, puedes leer esta entrevista en Fantástica Ficción.

Yo, desde luego, tras leer El ascenso de Senlin, espero con ganas las siguientes entregas. No es de esos libros que te dejan con un final en suspenso total, con el protagonista en una situación límite, pero tampoco se puede decir que sea autoconclusivo. Por decirlo sin hacer spoilers innecesarios, cierra satisfactoriamente los sucesivos arcos narrativos pero sin llegar a culminar la gran odisea de sus protagonistas. En cualquier caso, más allá de la historia en sí, que puedes consultar en la sinopsis –pinchando en el enlace «web de la editorial» en la ficha de arriba–, esta novela tiene varios elementos muy destacables. Vamos por partes.

El mundo

Probablemente, sea lo que más llamará la atención de cualquier persona que, como yo, se acerque por primera vez a esta tetralogía. El ascenso de Senlin nos lleva a un mundo imaginario, socialmente muy parecido a nuestro pasado cercano y con una estética y tecnología steampunk. Los dirigibles y los ingenios de vapor son omnipresentes en la novela. La electricidad es aún tecnología punta y prácticamente desconocida.

Pero la idea más original y fantástica que propone Bancroft es, sin duda, la gran protagonista de la saga: la Torre de Babel. A pesar de utilizar el nombre de la mítica construcción bíblica, poco tiene que ver la Babel de El ascenso de Senlin con nuestra tradición judeo-cristiana, más allá de ser eso, una torre. En la novela, es una de las grandes maravillas del mundo y el destino turístico de las masas. Pero también constituye, en sí misma, un gran misterio: nadie sabe quién la construyó, ni siquiera cuántos pisos o qué altura alcanza, pues su cima se pierde entre las nubes y nadie ha llegado nunca hasta allí o, al menos, nadie ha regresado para contarlo.

Por otro lado, la Torre encierra en sí misma multitud de sociedades diferentes, cada una con sus propias reglas, denominadas circunreinos, porque ocupan distintas alturas de la gran estructura cilíndrica que es la propia torre. Nos la imaginamos –y así se describe en el texto– como una gran tarta de varios pisos en la que cada uno de ellos encierra su peculiar realidad y sus propios misterios.

Seguro que con esto captas perfectamente el sentido del título. Senlin, el protagonista, va ascendiendo por la Torre en busca de su desaparecida esposa, y a medida que sube va descubriendo los sucesivos circunreinos y las reglas por las que se rigen, muchas veces francamente kafkianas. Así, el libro se estructura en partes, cada una dedicada a uno de los niveles, por lo que el cambio de entorno, de ambiente, de personajes y de reglas del juego ahuyentan la monotonía y el aburrimiento.

Pero la Torre en sí misma es también un gran misterio. No solo por sus orígenes desconocidos, su misteriosa función, ni por las extravagancias que esconde en sus diferentes niveles. Tiene un cierto carácter propio, oscuro y terrible, casi como un depredador. La analogía que mejor la describe es la de una planta carnívora, que atrae a sus presas con sus colores y fragancias para atraparlas y nutrirse devorándolas.

Los personajes y su evolución

Sin duda, el personaje protagonista, Senlin, es uno de los mayores activos de la novela. Director de la escuela en una pequeña ciudad, recién casado, intelectual, de carácter más bien retraído y fascinado desde siempre por la Torre de Babel, decide viajar hasta allí junto a su pizpireta esposa en su luna de miel. Al principio de la historia resulta ser bastante ingenuo, incluso un poco panoli, pero muestra también una enorme determinación.

Josiah Bancroft

A medida que va experimentando distintas desgracias y sinsabores, consecuencia de su desconocimiento absoluto de lo que de verdad ocurre en la Torre, Senlin madura y «se espabila», aunque a veces parezca que le cuesta un poco. De esta forma, el personaje que descubrimos al final de la novela, aun siendo el mismo timorato profesor de provincias que era al principio, es una versión mejorada, más curtida y madura y, también, más pragmática de sí mismo, sin renunciar por ello a su característico idealismo.

Hay otros personajes de interés en El ascenso de Senlin. La propia Marya, la esposa que pierde prácticamente en el primer capítulo, con su carácter desenfadado y transgresor, supone un interesante contrapunto a la moderación escrupulosa de Senlin. Y, por supuesto, a lo largo de su periplo ascendente, este se topará con otros personajes de muy diversa calaña, que guardan algunas sorpresas para el protagonista y para el lector, porque en la Torre de Babel nada es lo que parece y pocos son quienes dicen ser.

El trasfondo

Aunque la narración es ágil y está plagada de aventuras, peripecias, triquiñuelas e ingeniosas formas de salir adelante pese a lo adverso de las circunstancias, en El ascenso de Senlin aún queda espacio para la reflexión. Y el tema central, o al menos el que más se repite, es el dilema entre dejarse llevar por el entorno y las circunstancias, poniendo la propia supervivencia por encima de todo y de todos, perdiendo todo rastro de humanidad en el proceso, o conservar la decencia y los más elementales valores de la ética, pese al riesgo de sucumbir en el intento.

Y es que en la Torre abunda la deshumanización de las personas. Aunque hay muchos ejemplos, tenemos su máxima expresión en los capachos, que aparecen en el título de la tercera entrega. Todo en la Torre funciona como un gran mecanismo que se alimentara de personas, como los motores se alimentan de combustible. De esta forma, puede entenderse la novela como una metáfora dirigida a criticar un sistema ultracapitalista y deshumanizador, donde unos pocos medran gracias al sufrimiento de la mayoría. Y eso sin llegar a la cúspide de la Torre.

Las referencias

Con toda su originalidad, son muchos los ecos que despierta El ascenso de Senlin. En primer lugar, la descripción de mundos y sociedades diferentes, aunque estén apiladas en una misma torre, recuerda la imaginación y sentido de la maravilla de Las ciudades invisibles, de Italo Calvino. El viaje de Senlin y las triquiñuelas que se ve obligado a utilizar para seguir avanzando, agudizando su ingenio a cada paso, hacen que resulte fácil establecer un paralelismo con La Odisea y el viaje de Ulises de retorno al hogar.

Por otro lado, aunque ya lo he dejado caer un poco más arriba, las normas que rigen en cada circunreino se antojan, muchas veces, caprichosas e incomprensibles, tanto al lector como al propio protagonista, incluso totalmente carentes de sentido. En particular, el paso de Senlin por el tercero de los circunreinos, El Salón, recuerda poderosamente El proceso, de Kafka. Otros niveles son totalmente surrealistas, como El Sótano, o marcadamente utópico-distópicos, como El Balneario y Nueva Babel.

Por último, el viaje siempre ascendente de Senlin, pasando de un circunreino al inmediatamente superior, tiene ciertas similitudes con los videojuegos, donde el protagonista «sube de nivel» sin saber lo que le espera en la siguiente pantalla y enfrentando retos de dificultad creciente.

Para terminar la reseña, merece la pena señalar lo cuidado de la edición de Red Key Books, que incluye un mapa de los circunreinos inferiores y citas orladas al inicio de cada capítulo –por cierto, maravillosas las citas extraídas de la Guía popular de la Torre de Babel que Senlin consulta a menudo y su contraste con la realidad que observa–. El estilo del autor y la traducción de Raúl García Campos hacen de El ascenso de Senlin una novela muy fácil de leer y, aunque tiene una extensión considerable, el ritmo de la trama y lo peculiar del mundo hacen que sea absorbente y difícil de soltar.

En definitiva, El ascenso de Senlin es el primer tomo de una tetralogía en la que se combinan un mundo original y fascinante, un personaje protagonista interesante y multidimensional acompañado por unos secundarios variopintos, una trama entretenida llena de aventuras, un punto de reflexión y crítica social y múltiples referencias literarias. En resumen, todo lo que busca un amante de la fantasía, siempre que no le importe esperar a la publicación de las siguientes entregas.

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