El espejo del tiempo: ciencia y ficción

Cubierta de El espejo del tiempo
  • Título: El espejo del tiempo
  • Autor: Salvador Bayarri
  • Editorial: Apache
  • Formato: rústica con solapas
  • Nº de páginas: 149
  • Diseño de cubierta: Apache Libros
  • Fecha de publicación: julio de 2019
  • Fecha de lectura: febrero de 2020
  • Enlace de compra: web de la editorial

El espejo del tiempo trata uno de los temas preferidos de la ciencia ficción: los viajes en el tiempo y las inevitables paradojas a que dan lugar. Solo que sin viajes en el tiempo. Sorprendente, ¿verdad?

El argumento

Al comienzo de la novela, el mundo está en ruinas tras un desastroso experimento científico. La protagonista, Hoshi, es una adolescente que regresa a la casa donde creció junto a su padre, ya fallecido, del que se cuenta que fue un escritor que predijo en uno de sus libros el accidente que llevaría al mundo a su situación actual.

A partir de ese momento, los acontecimientos se precipitan en la vida de Hoshi, que hará importantes descubrimientos sobre sí misma y se verá arrastrada a una carrera contra el tiempo para tratar de cambiar el pasado y evitar la inminente extinción de la humanidad, incluso de toda forma de vida sobre la tierra.

Este argumento puede parecer bastante convencional. En realidad, hasta suena poco novedoso. Podría ser la sinopsis de cualquier novela de ciencia ficción, incluso de una enfocada al público juvenil. Pero nada más lejos de la realidad. El espejo del tiempo contiene, sí, una historia convencional, llamémosla de aventuras futuristas; pero creo que Salvador Bayarri ha introducido un par de ideas nuevas –al menos, para mí lo son– que precisamente hacen de esta novela una lectura diferente y muy recomendable.

El novum

La primera de esas ideas, en una novela de tintes postapocalípticos como la que nos ocupa, es precisamente la causa de ese apocalipsis. En la sinopsis se menciona un experimento científico, pero ya adelanto que no tiene que ver con virus mortales ni pandemias, Tampoco se trata de experimentos con nuevas armas de destrucción masiva ni capaces de provocar catástrofes climáticas. No daré más detalles, porque prefiero que los posibles lectores se sorprendan, como yo, desde las primeras páginas.

El segundo concepto innovador, y precisamente el que da título a la novela, es el propio concepto del tiempo que Bayarri nos plantea. Líneas temporales que se reflejan como en un espejo, dimensiones separadas cuyos destinos están íntimamente ligados, precisamente a través de ese espejo. Mundos en los que el concepto de velocidad resulta crucial incluso para la evolución de la vida.

En El espejo del tiempo, Salvador Bayarri describe un universo paralelo, completamente diferente al nuestro. La principal diferencia entre ambos mundos es, creo haber entendido, la velocidad a la que se mueven las partículas. En nuestra dimensión, el reposo es el estado al que tienden los cuerpos, cuando no hay fuerzas ni energía que les impriman movimiento. ¿Y si en otra dimensión, no paralela sino más bien simétrica, el movimiento a gran velocidad fuera la norma y sólo se pudiera alcanzar el reposo a costa de una gran inversión en energía? ¿Qué implicaciones tendría esto sobre el espacio-tiempo?

Salvador Bayarri en la Hispacon 2015

Pido disculpas de antemano si no estoy siendo muy precisa. Téngase en cuenta que el autor es doctor en Física, y yo solo en Economía. Es bastante probable que no haya captado al cien por cien todos los entresijos teóricos, ni me considero competente para juzgar hasta qué punto Bayarri se ha cargado alguna ley fundamental de la Física o no. Además, me daría igual que lo hubiera hecho.

Lo que sí puedo afirmar es que, aun siendo totalmente ignorante en estos temas, he disfrutado de la lectura, explicaciones teóricas incluidas –tampoco son demasiadas, el grueso del libro se centra en la historia de Hoshi, en nuestra propia y familiar dimensión–. Aunque se tratan conceptos propios de la disciplina, están expuestos de manera muy intuitiva. Así que animo a los lectores y lectoras de letras a embarcarse en esta aventura con paradojas temporales y llena de sentido de la maravilla.

Esta a la que tantas líneas dedico es la parte de la novela que más ha llamado mi atención. Seguramente porque es la que me ha mostrado algo nuevo, la que me ha hecho reflexionar y aprender –confieso que hice hasta gráficos ilustrativos para asimilar totalmente la información y, por qué no decirlo, comprobar que era coherente–. Pero la parte científica es solo una de las muchas que integran este libro.

En la historia de Hoshi hay también lugar para otro tipo de elementos fantásticos: clarividencia, sueños premonitorios, sensaciones de dejà vu que son, en realidad, reminiscencias de pasados alternativos… Todo salpicado de posibles explicaciones, pero que entran más en el mundo de lo imaginario que en las leyes de la física. Así que aquellos lectores que no disfruten especialmente con el rigor científico también encontrarán una historia a su gusto.

Además, hay un pequeño guiño metaliterario, en el que el autor se permite ironizar sobre los libros de ciencia ficción, incluido el suyo propio, este del que estamos hablando. Y me encantan los autores que son capaces de reírse de sí mismos en sus libros.

La reflexión

Decía al principio de la reseña que El espejo del tiempo trata sobre paradojas temporales, pero sin viajes en el tiempo. Efectivamente, en este libro no hay «viajeros». Como uno de los propios personajes afirma en algún momento, no es necesario que una persona viaje a través del tiempo. Basta con que lo haga la información.

Al final, la gran pregunta que nos queda al terminar El espejo del tiempo es ¿conocer el futuro es suficiente para cambiarlo? ¿Podemos no hacer lo que se supone que íbamos a hacer para evitar consecuencias futuras? Si ya hemos visto ese futuro y sus consecuencias, será porque ya hemos hecho aquello que se supone que no debemos hacer, y por lo tanto las consecuencias que queremos evitar son, de hecho, inevitables.

Si nos atuviéramos solo a nuestra propia dimensión, sujeta a las leyes de la física, probablemente –casi con toda seguridad– resultaría imposible cambiar el futuro, aunque lo conociésemos de antemano. Solo recordemos el cuento tradicional árabe del criado que cree ver a la muerte, amenazadora, en Bagdad, y huye a otra ciudad solo para encontrarla allí.

Pero ¿cambiarían las cosas si introducimos nuevas variables –dimensiones– en la ecuación? ¿Lo que ya ha ocurrido podría ser modificado por alguien –o algo– para quien nuestro pasado es su futuro? ¿Se resolvería así la paradoja temporal? Que cada lector/a saque sus propias conclusiones.

En conclusión, El espejo del tiempo es una novela que contiene acción y aventuras en un mundo postapocalíptico, el viaje personal de su protagonista y algunos elementos de especulación científica sobre la naturaleza del tiempo que creo gustará a los amantes de la ciencia ficción dura y no tan dura por igual.

2 comentarios

  1. Los viajes en el tiempo son uno de mis tropos favoritos, pero confieso, me he quedado muy pillado con las primeras lineas de la reseña. Luego, he ido comprendiendo, más o menos. Como tú, necesito de buenos gráficos cuando la cosa se complica. Me paso en Materia oscura, por ejemplo, y eso que la cosa es sencilla. Pero, lo disfruto mucho, discurriendo que es lo que me esta planteando. Suena interesante. Un abrazo.

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