David Jasso ataca de nuevo

Uno de mis autores favoritos, en lo que a terror se refiere: David Jasso. Es periodista y productor audiovisual además de escritor y uno de los más difíciles de encontrar en saraos literarios, hasta hace muy poco. Dicen las malas lenguas que se ha montado una secta (no sabemos si satánica o no), cuyos miembros se autodenominan jassonitas.

Mi historia con Jasso

Hoy no vengo a hablarte de un libro en concreto, sino de todos los libros de David Jasso, autor al que admiro y que me ha hecho pasar los mejores peores ratos de mi vida lectora. El caso es que lo descubrí por casualidad, sin que nadie me lo hubiera recomendado. En 2018 pasé un fin de semana largo en Barcelona, con la familia, y aproveché, cómo no, para pasarme por el templo, la librería Gigamesh, con la idea de comprar libros, claro, pero no muchos ni muy grandes, porque habíamos ido en avión y no quería pagar sobrepeso en el equipaje. Así que me acerqué a una estantería donde había libros «pequeños» y ahí estaba esperándome Hijos del hielo (Cazador de Ratas, 2017). La sinopsis prometía «una escarcha de terror». así que al saco que fue.

HIjos del hielo, mi primer Jasso

De aquella reseñaba yo en Origen Cuántico y la novela me gustó tanto que tuve que escribir sobre ella. Aún se puede leer la reseña aquí, aunque el libro ya no aparece en el catálogo de la editorial. El caso es que la forma de contar historias de Jasso –y de retorcer los finales, así, en plural– no solo me encantó, sino que me sorprendió y me hizo sonreír pensando «pero qué cab…azo». Así que me dediqué a comprar y leer todo lo que pillé de Jasso, buscando incluso sus obras más descatalogadas, que había unas cuantas.

Ese mismo año 2018 cayeron Disforia (Valdemar, 2015), Lo que ves cuando cierras los ojos (Apache, 2016), Al otro lado del miedo (Cazador de Ratas, 2018) e incluso Día de Perros (Hegemon, 2008), ganadora del Ignotus de novela en 2009.

A partir de aquí, seguí buscando libros de David Jasso. Ya no había novedades ni nada que hubiera publicado recientemente, así que me centré en buscar los que me faltaban, entre ellos dos de los más famosos: la novela La silla (Equipo Sirius, 2006) y la colección de novelas cortas y relatos Abismos (Grupo AJEC, 2011), además de su novela de ciencia ficción, Feral (Equipo Sirius, 2010) y la que escribió a cuatro manos con Santiago Eximeno, Cazador de mentiras (Ediciones Jaguar, 2007). Las encontré, de segunda mano y a precio razonable, excepto Abismos. Y aquí es cuando la editorial Apache me dio una inmensa alegría, al iniciar la colección Lo mejor de David Jasso que, en realidad, debería llamarse David Jasso al completo, o algo así, porque la idea es esa: recuperar todas las novelas descatalogadas y los relatos que fueron apareciendo en distintas revistas y antologías.

Por el momento, ya están publicadas, de las que mencioné anteriormente, La silla: edición definitiva (Apache, 2023) y Abismos (Apache, 2022), además de dos volúmenes de relatos, El juego de las tinieblas (Apache, 2022) y La mente del muerto (Apache, 2024). Lo interesante de estas nuevas ediciones, aparte de hacer disponible aquello que no lo estaba, es que cada novela, novela corta o relato viene comentada por su autor, lo que permite al lector apreciar el jassoverso –del que luego hablaré– en todo su esplendor.

Si, como a mí, te gusta Jasso y estás tratando de conseguir libros que te perdiste en ediciones anteriores, o eres completista y quieres también las nuevas, revisadas y comentadas, tengo una primicia para ti. El año que viene, 2025, Apache tiene previsto publicar en abril el Volumen 5: Al otro lado del miedo –una de las que más me impresionó– y en octubre el Volumen 6: Feral, la única novela de ciencia ficción –con terror, por supuesto– de David Jasso.

¿Qué tiene Jasso que me vuelve loca?

Si te gusta leer terror y pasarlo realmente mal, Jasso es tu hombre. Sus historias casi siempre se encuadran en el denominado terror psicológico, pero él lo lleva a extremos que difícilmente podrías imaginar si no le has leído. Pongo algunos ejemplos, sacados de sus novelas. Haces que tu mujer te ate a una silla con el objetivo de experimentar y documentarte para la novela que estás escribiendo. Entonces tu esposa muere en un accidente doméstico, dejándote a ti inmovilizado y a vuestro hijo de solo unos meses de edad completamente abandonado: no puedes atenderle aunque lo tengas delante. Horrible, ¿no? Está en La silla. Estás en una casa aislada, en medio de una tormenta de nieve y se te cuela un loco que declara, entre bromas macabras, que va a mataros a ti y a tu hija pequeña –al parecer, ya se ha ocupado de tu marido–. Sabes que nadie va a venir a ayudarte. Así empieza Disforia.

Como ves, no le hace falta recurrir a monstruos ni fantasmas para hacerte pasar miedo. Pero es que, además, es un experto en llevarte por un camino que hace que el nivel de tensión vaya in crescendo, llegando al punto de resultar angustioso, casi insoportable y… entonces, le da otra vuelta a la tuerca. Y, lo que resulta aún peor, le gusta dotar a sus historias de toda la verosimilitud posible, haciendo que discurran en escenarios reales que te presenta, bien al principio de la novela, como en Al otro lado del miedo, bien al final, como en Hijos del hielo.

De hecho, creo que Jasso, que es un señor bastante simpático y muy divertido –lo que en mis tiempos se llamaba un cachondo mental– a pesar de las historias que se le ocurren, disfruta confundiendo a sus lectores y haciéndoles dudar sobre lo que está basado en hechos reales y lo que es pura ficción en sus novelas. Ahí están la nota del editor en Día de perros, o la nota del autor en Hijos del hielo para ilustrar esta idea.

Por otro lado, hay una serie de temas que son recurrentes tanto en sus novelas como en muchos de sus relatos. Uno ya lo he mencionado: la locura y la frágil frontera que la separa –supuestamente– de la cordura. Otro, íntimamente relacionado, es el suicidio. Y la mayor perversión: la inducción al suicidio ajeno con la excusa de «ayudar». Hay muchos otros elementos recurrentes en sus textos: menores que sufren y/o mueren, lugares angostos y claustrofóbicos donde alguien –seguramente un menor– se queda atrapado, abusos y malos tratos parentales… Vamos, nada recomendable para estómagos delicados ni lectores melindrosos. Pero si no tienes problemas con leer estas cosas en la ficción, adelante.

Hay algo que también me gusta mucho, y es el sentido del humor del que hace gala David Jasso, tanto al contar sus historias como al hablar de ellas. Sus personajes más memorables y característicos, como Nolasco Velasco –los dos Nolascos– o un tal Florencio, son capaces de sacarte un ojo mientras hacen un chiste malo. Y lo mejor, en cuanto a humor, suele aparecer cuando se termina el libro. Las notas del autor, los agradecimientos y demás apéndices que suelen acompañar a los libros, en el caso de Jasso se convierten indefectiblemente en bromas, muchas veces a su propia costa, y guiños hacia el mundo editorial. Para mí, son como las escenas postcréditos de las películas: no conviene saltárselas.

El cachondo mental en acción: minutos 3;39 a 5:27

Esto me da pie para hablar también del estilo narrativo de David Jasso. Además de tener una prosa fluida, precisa y directa, la composición de las escenas es, muchas veces, intencionadamente cinematográfica. En algo se tenía que notar la otra profesión del autor. Leer un libro de Jasso es como ver una buena película de terror, con escenas que transcurren a cámara lenta o incluso se detienen, planos creativos y artísticos, distintos puntos de vista como quien usa distintas cámaras para narrar una misma escena. A veces, hasta te hace imaginar que escuchas una banda sonora más y más inquietante a medida que aumenta la tensión. Y digo que este estilo cinematográfico es algo intencionado porque muchas veces incluso utiliza el lenguaje técnico de la grabación audiovisual.

Y, como en toda buena película de terror, sabes que algo malo, terrible, está a punto de suceder. No quieres verlo, querrías evitarlo a toda costa, hasta te tapas los ojos con las manos, pero… es inútil. En el último momento espías por una rendijita entre los dedos. Con las historias de Jasso pasa algo parecido: no quieres seguir leyendo, pero no puedes dejar de hacerlo.

Pero es que, además, David Jasso me vuelve un poco loca en el sentido literal de la palabra. En sus historias más representativas, siempre hay algún personaje al que podríamos tildar de loco sin que nos temblara el pulso. Pero también abundan los personajes totalmente normales que, en un momento dado y por diversas razones, traspasan un límite, cruzan al otro lado, del miedo o de la cordura, y esos son los que más miedo dan, porque ese personaje podrías ser tú. En este sentido, la novela que me ha resultado más perturbadora es Lo que ves cuando cierras los ojos. A lo mejor soy fácilmente sugestionable, pero me he sorprendido a mí misma chupándome el dedo o apretando fuerte los párpados cuando el narrador –uno muy convincente– me lo pedía.

¿Qué es la cordura, sino el control de la locura?

Now in november, Josephine Johnson (1935)

El jassoverso

Hay, en la obra de Jasso, otra constante que merece epígrafe aparte: la aparición de personajes, lugares y otros elementos de forma reiterada en sus textos –sobre todo en las novelas, pero también en algunos relatos–. Son tan característicos que forman un universo de ficción totalmente personal de este autor: el jassoverso.

No voy a dedicarme a desgranar todos los elementos recurrentes que he encontrado en sus libros, ni los que él mismo me ha desvelado en los comentarios a los relatos en las antologías de Apache, pero sí quiero poner algunos ejemplos.

Seguramente el personaje más presente en las obras de Jasso sea Daniel Lonces, el escritor que le pidió a su mujer que le atara a la silla y que había escrito también la novela titulada La mente del muerto, exitosamente adaptada al cine. Casi en cada novela de Jasso aparece una mención bien al escritor, bien a su obra. Y, si hacemos caso del prólogo de Abismos, está muy enfadado porque haya publicado La silla basándose en su terrible experiencia.

Como lugar, aparte de la ciudad de Zaragoza, donde discurren varias de sus novelas, sin duda el S’tylos es el bar –de alterne– que más veces aparece y donde, además, trabaja Pailay, otro personaje recurrente a la que conocemos en Día de perros y que tiene pequeños papeles también en Lo que ves cuando cierras los ojos y Al otro lado del miedo.

Por otro lado, hay cuentos de forman parte de novelas o terminan integrándose en ellas. Por ejemplo, el relato La barca forma parte del pasado de un personaje de Lo que ves cuando cierras los ojos, y Los peces también se integra en una novela, en este caso en La casa de los cien escalones, de la que te hablaré en seguida.

Jasso ataca con lo nuevo

Hasta ahora te he hablado de obras de David Jasso que puede que ya hayas leído. Su reedición por parte de Apache Libros es solo una parte del ataque/reaparición de Jasso, porque hay otra buena noticia, y es que el 16 de octubre de este año Obscura Editorial saca a la venta una nueva novela –inédita– de mi autor favorito: La casa de los cien escalones.

La novedad

Ahora mismo la tienes en preventa en la web de la editorial y en la Librería Gigamesh. He tenido la suerte de poder leerla y tengo que decir que es cien por cien Jasso. Encontramos el tema del suicidio, uno de los más recurrentes en este autor, personajes que conocemos de otras novelas y también otros nuevos. Aunque uno de estos últimos, sin ser exactamente conocido, sí que me recuerda mucho a otros dos: uno aparece en el relato Prerrogativa vital (La mente del muerto) y el otro en Disforia.

En este libro coral tenemos como protagonistas principales a «un escritor venido a menos» –¿hace falta que te diga su nombre?–, una familia de vacaciones en una casa rural y un personaje bastante siniestro. Las tres historias comienzan de forma aparentemente inconexa y, aunque te puedes ir imaginando, hasta cierto punto, que van a converger, hay bastantes sorpresas en el guion: unos cuantos giros, inesperados pero totalmente coherentes con el resto de la trama, como debe ser.

Por otro lado, es una de esas historias de Jasso con un toque sobrenatural, que no le viene nada mal y contribuye mucho a crear el ambiente y aumentar la expectación del lector. Pero, como viene siendo también habitual en él, da mucho más miedo el componente realista de la novela. Y hasta aquí puedo leer sin destripar nada.

La Jassología

David Jasso es uno de los pocos autores vivos que tiene el honor de haber sido elegido como tema de una tesis doctoral. La ha escrito Patricia Espinosa Sánchez –antóloga de El juego de las tinieblas y La mente del muerto– y se titula Jassología: el terror de lo cotidiano y la llamada de la locura. Un estudio sobre la obra literaria de David Jasso y las sombras que acechan al autor. Desde que supe de su existencia, quise leerla, así que tuve una gran alegría en el Celsius, cuando me enteré de que Apache iba a publicarla también, como complemento a la colección Lo mejor de David Jasso. Incluso conseguí un avance de la cubierta y acceso a algunos fragmentos.

Cubierta de Jassología

Como botón de muestra, un pequeño párrafo en el que la doctoranda habla de uno de los capítulos finales de La silla:

El estilo narrativo en este capítulo es deliberadamente denso y repetitivo, un recurso que, al igual que en los trabajos de autores como Henry James en Otra vuelta de tuerca, intensifica la claustrofobia del lector. Aquí, la reiteración refleja la progresiva ansiedad del personaje, que entra en un ciclo de pensamientos autodestructivos, incapaz de discernir entre lo real y lo ilusorio. Tal como comenta Todorov en su teoría de lo fantástico, “la vacilación entre una explicación racional y otra sobrenatural es clave para generar la ambigüedad necesaria para el terror” (Todorov, 1970, p. 53).

Patricia Espinosa Sánchez, Jassología

Pues cuál no sería mi disgusto cuando recibí esta nota de prensa de Apache. Aunque puedes leerla entera pinchando en el enlace, te la resumo: de momento, no hay Jassología. Parece ser que hay una disputa acerca de la propiedad de los derechos con la universidad donde se defendió y está todo paralizado por orden judicial. Espero que la cosa se resuelva pronto y podamos leerla, ya la publique Apache o la universidad.

Nunca he leído a Jasso, ¿por dónde empiezo?

Pues, la verdad, puedes empezar por donde te dé la gana. Cualquiera de los libros que están ahora mismo disponibles te va a enganchar sin remedio –te harás jassonita–. Pero puedo recomendar dos o tres vías de entrada alternativas, a gusto de cada cual.

Si te gusta la ficción corta o prefieres empezar con algo que te permita ver una muestra de lo que escribe David Jasso, diría que Abismos es la mejor opción. Aparte de ser su obra más premiada y la más buscada por los aficionados, contiene los relatos El huevo –que también puedes encontrar en Obscura. Diez relatos, de varios autores (Obscura editorial, 2020). La bruma, El tubo, El cine y Mi prima –este solo en la edición de Apache– y la novela corta La textura de tu piel, publicada en pequeño formato por Cazador de Ratas, en 2018, con el título Bajo tu piel, que representan muy dignamente el estilo y los temas favoritos de Jasso.

Si eres más de leer novelas, es buen momento para empezar con La silla: edición definitiva (Apache, 2023) y continuar con La casa de los cien escalones (Obscura, 2024). No es imprescindible, pero seguramente disfrutarás más la segunda si te lees antes la primera.

Y una tercera forma de empezar, digamos «entrando a saco» es con Disforia (Valdemar, 2015). Todas sus novelas son buenas pero, sin duda, esta es de las mejores. Además, ha sido adaptada al cine y su estreno está previsto para el año que viene. ¿Vas a ir a verla sin haber leído el libro? Ni se te ocurra, hay que ir con conocimiento de causa, para criticar al guionista y soltar la famosa frasecita «en el libro no pasaba eso». Por aquí te dejo la ficha en Filmaffinity.

Si ya conocías a David Jasso, espero que este artículo te sirva para contrastar opiniones y como pequeño adelanto de su nueva novela, La casa de los cien escalones. Dime qué te ha parecido en los comentarios y qué es lo que te vuelve loco o loca de Jasso. Si no habías leído nada suyo y te gusta el terror, espero haberte dado unas cuantas buenas razones para hacerte jassonita. Y recuerda: David es un gran escritor de terror, pero también un cachondo mental.

4 comentarios

Replica a Montse Serrano Rebelles Cancelar la respuesta

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.