Obscura: diez visiones de la obscuridad

  • Título: Obscura. Diez relatos
  • Autor/a: VV. AA.
  • Editorial: Obscura
  • Formato: tapa dura / e-book
  • Nº de páginas: 344
  • Diseño y composición de cubierta: Marc Villaplana y Victoria Rey
  • Fecha de publicación: marzo 2020
  • Fecha de lectura: mayo 2020
  • Enlace de compra: web de la editorial

Esta es una de las antologías de cuentos de terror que más me han gustado de todas las que he leído en los últimos años. Y no solo me ha gustado por los relatos en sí, sino por el propio concepto del libro, condensado en una única palabra que le da título: «obscura».

Es curioso cómo, a pesar de que todos los relatos giran alrededor de un mismo concepto, cada autor y cada autora han sido capaces de dotarlo de innumerables matices, de hacer que el lector sea capaz de percibir tantas ideas de la obscuridad como relatos contiene la antología. Y eso a partir de una palabra que tiene una definición bastante sencilla y paradójicamente clara, según la Real Academia:

Obscuridad.

  1. f. Falta de luz para percibir las cosas.
  2. f. Lugar sin luz, o con luz muy escasa.
  3. f. Falta de luz y conocimiento en las facultades intelectuales o espirituales.
  4. f. Falta de claridad en lo escrito o hablado.
  5. f. Carencia de noticias acerca de un hecho o de sus causas y circunstancias.
  6. f. p. us. Humildad, bajeza en la condición social.

Si a cualquiera de nosotros nos preguntasen qué es la oscuridad, la mayoría responderíamos con un sencillo la ausencia de luz. Pero claro, si hacemos la misma pregunta a algunos escritores y escritoras escogidos de entre lo mejorcito de nuestro elenco patrio, ninguno de ellos se limitará a dar una respuesta tan simple. Y cada uno dará una respuesta diferente. El resultado es este libro tan disfrutable para los amantes del fantástico y de lo obscuro.

No quiero hacer una reseña relato a relato porque, aunque todos contienen elementos muy notables y dignos de mención, creo que se haría excesivamente larga y, al final, resulta la salida fácil. Aun a riesgo de dejarme ideas en el tintero, que por otro lado no estaría nada mal que cada lector descubriese por sí mismo, prefiero hacer un ejercicio de síntesis y buscar los puntos comunes y los elementos que diferencian a cada relato / autor del resto.

La oscuridad que llevamos dentro

El primer elemento que aparece en un número significativo de estos diez cuentos es la percepción de la oscuridad como algo inherente al ser humano. Todos tenemos un lado oscuro, mejor o peor camuflado tras una capa de maquillaje en forma de convenciones sociales. Los cuentos que nos hablan de nuestra propia oscuridad interior suelen tener un tinte más realista, pues no necesitan del elemento fantástico para desencadenar el horror.

Quizás el cuento que mejor describe esta idea sea El huevo, de David Jasso. Un hombre corriente, víctima de una gamberrada, emprende una cruzada en la que el afán justiciero se va transformando poco a poco en sed de venganza y alcanzando niveles de crueldad totalmente desproporcionados. Como suele ser habitual en este autor, una vez que creemos que el horror ha llegado a su cota máxima, nos desengaña cruelmente con otra vuelta de tuerca.

David Jasso
David Jasso

También nos habla de la oscuridad interior Cristina Carro en El faro. Es una historia, entre otras cosas, sobre cómo a veces esa capa de maquillaje desaparece, dejando al descubierto el lado oscuro de las personas que más amamos y el lógico horror que tal descubrimiento nos produce.

En ocasiones, esa oscuridad humana tiene como consecuencia auténticas masacres, como en el caso de David contra Goliath, de Carlos Sissí. Aunque el relato podría clasificarse como ciencia ficción por cierto elemento que contiene, lo incluyo entre los cuentos «realistas», porque la fuente del horror es la codicia, esa pasión tan humana y tan oscura.

La oscuridad interior sale al exterior

Algunos cuentos de la antología, aun tratando sobre nuestros monstruos internos, personifican esa oscuridad en figuras extrañas y aterradoras, por lo que compartirían características realistas con los cuentos del apartado anterior y elementos fantásticos con los del siguiente epígrafe.

La penúltima, de Jesús Cañadas, es un ejemplo claro. Escrito en forma de monólogo, narra el reencuentro de dos compañeros de instituto, años después. La homofobia y el acoso escolar, a pesar del tono inicialmente jocoso, están en la base de este relato, que se va volviendo más oscuro y más fantástico a medida que pasamos sus páginas.

Jesús Cañadas
Jesús Cañadas

Incluyo en esta sección Obscura, de Eduardo Vaquerizo, aun a sabiendas de que no encaja exactamente en ella. Pero el concepto de oscuridad que desprende el cuento es una mezcla de realidad, percepción y distorsión de la misma, en la que se mezclan elementos que podrían ser fantásticos o meras alucinaciones de una mente enferma, que proyecta en el exterior su oscuridad interior. Como en la mejor tradición del cuento fantástico, la decisión final sobre lo que ha leído corresponde al lector.

Cuentos oscuros y fantásticos

También contiene esta antología cuentos que se enmarcan claramente en el género fantástico, algunos de forma muy tradicional y otros más innovadores o sorprendentes. En estos relatos la oscuridad proviene de algún elemento exterior y claramente no realista.

Ese elemento fantástico puede ser algo tan tradicional como el fantasma de una inquietante niñera que persigue y atormenta, años después, a los niños que cuidó y que la vieron morir, como en Margot, de Malenka Ramos. O un lugar encantado, en este caso un hotel, que se empeña en retener a sus huéspedes utilizando todos los medios a su alcance y con fines oscuros y aterradores, como en Espejismo, de Rodolfo Martínez.

Rodolfo Martínez
Rodolfo Martínez

El relato de Sofía Rhei, Los 1.000 libros que hay que leer después de morir resulta más sorprendente, en la línea de Cuentos asombrosos o The Twilight zone, donde la pasión de un hombre por su colección de libros le lleva a embarcarse en una nueva suscripción, con consecuencias inesperadas.

Un punto de sazón: el toque weird

Hay dos cuentos en la antología, de dos de mis autoras favoritas, que creo merecen un apartado para ellos. Aunque contienen elementos claramente fantásticos, creo que la forma en que están tratados los hace sustancialmente diferentes al resto de los relatos. Cómo no, hablo de Cristina Jurado y Nieves Mories. Estos dos cuentos han conseguido sorprenderme, por razones diferentes.

Limítrofes, de Cristina Jurado, nos lleva al lado oscuro de los superpoderes. Si existiesen personas con un don especial ¿se convertirían en superhéroes, defensores del bien? ¿En supervillanos ansiosos de dominar el mundo? ¿O serían meras víctimas del sistema, como el común de los mortales? A lo largo del cuento vamos entrando en la piel de varios personajes con algún tipo de don que los hace especiales. Vamos pasando de uno a otro con toda suavidad, casi sin solución de continuidad, hasta que al final… Bueno, lo mejor será que lo leáis. Pero creo que hay un toque de experimentación en la técnica narrativa que hace este cuento especialmente interesante.

La sorpresa con Tsirah, de Nieves Mories, viene de otro sitio. En este cuento la autora nos propone un interesante juego de tiempos y personas, en una suerte de comunicación asíncrona –perdón, he tenido que usar este palabro que está muy de moda ahora entre los docentes virtuales, aunque sea una broma que solo entenderé yo–, en la que el duelo y la oscuridad de un personaje desconocido irrumpen con fuerza en la vida de otra mujer, trastocándola por completo. Podría decirse que la oscuridad en Tsirah se va «contagiando» de un personaje al otro. Todas las situaciones narradas son bastante cotidianas, aunque el punto de vista de los personajes las pueda volver bastante más oscuras, tal y como la autora acostumbra a hacer. A lo que no nos tiene acostumbrados es a finales como el de este cuento, al menos yo no me lo esperaba. Y hasta aquí puedo leer.

En definitiva, Obscura es una antología de relatos en torno al concepto de la Oscuridad, en la que diez autores nos dan diez versiones diferentes y muy personales de cómo perciben ese concepto: versiones realistas, fantásticas, clásicas o con ligeros toques weird. Hay para todos los gustos.

3 comentarios

  1. Tenía la antología en el punto de mira, pero oye, me la pones así, y uno no es de barro. Todos los autores me resultan bastante interesantes (en especial Cristina y Cañadas) y me ha encantado como has abordado la reseña a través del concepto en si mismo, la verdad. A por él que vamos 🙂

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