Meddling kids: los tres investigadores, scooby Doo y Cthulhu

Meddling kids, imagen de cubierta
  • Título: Meddling kids
  • Autor: Edgar Cantero
  • Editorial: Insólita
  • Traducción: Cristian Rodríguez
  • Ilustración de cubierta: Fran Mariscal Mancilla
  • Nº de páginas: 416
  • Fecha de publicación: enero 2021
  • Fecha de lectura: enero 2021
  • Enlace de compra: web de la editorial (preventa hasta el 18 de enero de 2021)

En esta primera reseña de 2021 te hablaré de un libro insólito que actualmente se encuentra en preventa. Su fecha de lanzamiento es el 18 de enero y si he podido leerlo antes se debe a que apoyo a la editorial Insólita a través de su Patreon. Así que no quiero dejar pasar la oportunidad de contarte qué puedes esperar de Meddling Kids.

Quizás leíste los libros de la serie Alfred Hitchcock y Los tres investigadores. Yo los devoraba, creo que en algún momento tuve la colección completa. En Meddling Kids Edgar Cantero nos hace revisitar las historias de nuestra juventud pero añadiendo un par de cosas. Vamos por partes.

Los personajes

Al leer Meddling Kids casi podía establecer un paralelismo exacto entre Los tres investigadores y los personajes de Edgar Cantero. Si lo leíste, recordarás –y si no, te lo cuento en un par de líneas–a Júpiter Jones, el cerebro del grupo y sus capacidades deductivas sin nada que envidiarle a Sherlock Holmes; a Pete Crenshaw, el «cachas» y atlético reparte-tortas; y a Bob Andrews, el ratón de biblioteca que era como la wikipedia antes de la era digital.

En este libro los integrantes de la pandilla de detectives juveniles son cuatro en vez de tres, con lo cual tenemos una primera diferencia, pero hay también una ratoncita de biblioteca y un personaje atlético y reparte-tortas –aunque en este caso se trata de una chica, bien por Edgar Cantero–. Sobre el cerebro del grupo no diré nada, por no adelantar acontecimientos, pero un vistazo detenido a la imagen de cubierta da bastantes pistas. Y añadimos un perro que es un miembro más de la pandilla. Ya no son Los tres investigadores, se parece un poco más a Los cinco, de Enid Blyton, o incluso a Scooby Doo.

Otro elemento que diferencia a Meddling kids de otras series de corte juvenil es que conocemos a los protagonistas unos cuantos años después de que hubieran resuelto su último caso. O quizás no lo resolvieron del todo, a juzgar por las secuelas que les ha dejado: tendencias suicidas, cárcel, manicomio, alcoholismo…

También había en Los tres investigadores un antagonista, el típico abusón de instituto que tiene su reflejo en la novela que nos ocupa. Pero claro, han pasado unos cuantos años desde la época de la secundaria y las cosas han cambiado también para él.

En cualquier caso, a pesar de que me resulte inevitable establecer estos paralelismos con otros libros leídos, los personajes de Cantero brillan con luz propia. Aunque todo era maravilloso entre ellos en aquellos veranos de aventuras sin fin, el tiempo, la distancia y su último caso como detectives adolescentes no los han dejado indemnes. Cada uno arrastra sus conflictos, traumas y dudas existenciales, que se irán resolviendo tras el reencuentro, tras enfrentarse a su pasado y gracias a una sólida amistad.

Cubierta de la edición estadounidense
Cubierta de la edición estadounidense

Monstruos

Si mal no recuerdo, las novelas de Los tres investigadores, aunque tenían títulos muy sugerentes, que empezaban siempre con la coletilla «El misterio de…» y que hacían alusión a castillos embrujados, fantasmas y otros elementos sobrenaturales, siempre terminaban con una explicación perfectamente lógica y racional, generalmente a cargo del Primer Investigador, Júpiter Jones. Al final, el supuesto monstruo o fantasma resultaba ser siempre un tipo con una máscara.

Precisamente este tópico es el que Edgar Cantero rompe en Meddling kids. En su último caso nuestros cuatro protagonistas –más el perro, no me olvido de él– capturaron, efectivamente, a un tipo disfrazado. Pero ¿y si en realidad había algo más? ¿Y si no hubieran resuelto totalmente el caso?

Y es que en esta novela sí hay elementos sobrenaturales, criaturas del lago, monstruos primigenios de inspiración lovecraftiana, el Necronomicón, muertos redivivos y muchos otros misterios que los protagonistas tendrán que desvelar años después, ya que siguen esperándoles en aquel pueblo y en aquella mansión abandonada donde capturaron al tipo de la máscara.

La narración

Seguramente ya te vas haciendo una idea de lo que vas a encontrar en Meddling kids: la pandilla de jóvenes detectives, los chicos entrometidos que regresan al escenario de su último caso, que años después aún les perturba, para caer en una pesadilla lovecraftiana.

Sin embargo, aunque haya clasificado este libro como «terror», por esos elementos tan típicos que contiene, en realidad está todo narrado con mucho humor. No solo en los diálogos, sino también en las descripciones y en la utilización de un recurso muy efectivo: la personificación de objetos inanimados que, unida al papel principal de Tim, el compañero canino de nuestros protagonistas, nos hace pensar en dibujos animados y, cómo no, en Scooby Doo.

La prosa es sencilla y directa en una narración lineal y muy ágil, repleta de giros y escenas de acción que se suceden sin apenas respiro –en algunos momentos, literalmente, es decir, sin puntos–. El ritmo es abiertamente cinematográfico. Esta sensación se acentúa de forma premeditada con la sustitución, en determinados momentos, de las acotaciones por líneas de diálogo, como si de una obra de teatro o de un guion cimematográfico se tratase. El resultado es una historia que, a pesar de sus más de cuatrocientas páginas, se lee casi de una sentada, entretenida y muy muy divertida, En mi caso, fue como volver a las lecturas de mi adolescencia, pero de una forma nueva, fresca y original a pesar de partir de un género tan explotado como las novelas de detectives juveniles.

En definitiva, si te gustaban –o te gustan– las historias de jóvenes detectives o jóvenes aventureros como los goonies, los dibujos animados como Scooby Doo, si Lovecraft, Cthulhu y otros primigenios con tentáculos se encuentran entre tus favoritos y si, además, aprecias el terror salpicado de humor, Meddling kids es tu novela.

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