estrellas rotas: variado y bueno

Estrellas rotas: II antología de ciencia ficción china contemporánea
  • Título: Estrellas rotas: II antología de ciencia ficción china contemporánea
  • Autor: VV. AA. (Ed. Ken Liu)
  • Editorial: Alianza-Runas
  • Formato: tapa blanda
  • Nº de páginas: 474
  • Diseño de cubierta: Octavi Segarra
  • Traducción: María Pilar San Román
  • Fecha de publicación: julio 2020
  • Fecha de lectura: julio 2020
  • Enlace de compra: web de la editorial (enlaces a distintas plataformas de venta)

Casi tres años después de Planetas invisibles (Runas, 2019), llega por fin esta esperada segunda antología de ciencia ficción china, donde reencontraremos algunos nombres ya presentes en su antecesora y descubriremos también otros nuevos.

En esta segunda entrega hay dieciséis cuentos de catorce autores diferentes y tres ensayos que, según declara su editor, Ken Liu, en el prólogo, pretenden «ampliar tanto la diversidad de voces incluidas como la paleta emocional y los estilos narrativos». Y doy fe de que esa diversidad está presente en Estrellas rotas.

En esta antología encontramos una buena muestra de lo que el género puede incluir, tanto en su versión más «pura» como en su mezcla con otros géneros afines e incluso hay ejemplos de algunos subgéneros específicos chinos.

Una de las temáticas que más se repiten en esta colección de relatos es la de la línea del tiempo, entendida en un sentido muy amplio. He contado hasta siete cuentos que, de una forma u otra, abordan el viaje en el tiempo, la posibilidad de ver o influir sobre el futuro, líneas temporales alternativas o ucrónicas, o la especulación con el manejo del continuo espacio-tiempo. Me ha resultado muy enriquecedor y satisfactorio leer tantas historias diferentes sobre un mismo tema general que, además, es de mis favoritos.

Por ejemplo, Salinger y los coreanos, de Han Song, es una alegoría sobre el veleidoso vaivén de la fama y el devenir de la política en un universo alternativo en el que Corea ha conquistado el mundo y El guardián entre el centeno se convierte, temporalmente, en la obra de culto del régimen totalitario coreano. Reflejo, de Gu Shi, nos habla de una vidente cuyo poder para ver el futuro viene de una inversión de su flecha del tiempo particular, con un interesante giro final. Historia de las enfermedades futuras, de Chen Quifan lleva la paradoja temporal en el título, y contiene una advertencia bastante pesimista y oscura sobre el posible futuro de la humanidad.

La nieve de Jinyang, de Zhang Ran, es una muestra del género chanyue, caracterizado por viajes temporales al pasado histórico chino. En esta ocasión, se mezcla de forma exquisita el rigor histórico con el viaje en el tiempo, dando lugar a un cuento –casi novela corta– con un sabor un tanto steampunk –o quizás debería decir silkpunk, término acuñado a raíz de la publicación de los primeros tomos de La trilogía del diente de león, del propio Ken Liu. El tren de año nuevo, de Hao Jingfang –autora de Vagabundos– por su parte, es un cuento cortísimo que comienza con un tono casi jocoso para terminar con una reflexión filosófico-vital inesperada pero muy acertada. Hay otros dos cuentos que tocan el tema del tiempo, pero como se encuentran entre mis favoritos de esta colección hablaré de ellos con un poco de detalle más adelante.

Queda también patente en este libro el gusto de los autores y autoras seleccionados por la hibridación de géneros, de forma que muchos de los cuentos escapan de las fronteras estrictas de la ciencia ficción, al menos desde mi punto de vista. Un ejemplo especialmente sobrecogedor es el relato que da título a la colección, Estrellas rotas, de Tang Fei. Comienza pareciendo una historia de amor adolescente con algún elemento de realismo mágico para, al final, tomar un giro completamente inesperado hacia el horror. Otros cuentos, como Submarinos, de Han Song o Bajo un cielo tentador, de Cheng Jingbo, tienen un aire más alegórico e incluso intención de leyenda, en el último caso.

Planetas invisibles y Estrellas rotas, 1ª y 2ª antologías de ciencia ficción china
Planetas invisibles y Estrellas rotas

Hay también cuentos que tocan otros temas muy clásicos para los aficionados a la ciencia-ficción, como el procesamiento del lenguaje natural, aunque tomado aquí desde una perspectiva un tanto retro Buenas noches, melancolía, de Xia Ja–, la grabación del pensamiento y la conciencia –La caja cerebral, de Regina Kanyu Wan–, la locura que puede llegar a suponer el desarrollo de apps y la competitividad por implantarlas en el mercado, con una mezcla deliciosa entre filosofía budista y reglas de videojuegos –La llegada de la luz, de Chen Qiufan–. También hay algún relato especialmente dirigido a aficionados a los videojuegos, con broma final incluida –Los juegos del Primer Emperador, de Ma Bayong– o a los escritores excesivamente preocupados por alcanzar la perfección –El restaurante del fin del mundo. Potaje de Laba, de Anna Wu.

He dejado para casi el final mis cuentos favoritos de esta colección, con idea de extenderme un poco más sobre ellos. El que más me ha impactado, sin duda, es Bajo una luz más halagüeña lo que ha pasado verás, de Baoshu. Es una pequeña-gran delicia, en la que se nos narra la vida de su protagonista y su accidentada y conmovedora historia de amor, desde su más tierna infancia hasta su muerte. Aunque la vida del protagonista sigue su curso natural –crece, envejece y muere–, la historia del mundo transcurre al revés, de manera que vive los Juegos Olímpicos de Pekín siendo aún un niño y al final de su vida Chiang Kai-Shek está a punto de arrebatarle el poder en China a Mao Tse Tung.

El resultado es realmente disfrutable. No solo acompañamos al protagonista a lo largo de su azarosa vida, lo cual de por sí ya resultaría interesante, sino que asistimos a una sorprendente involución social e histórica, donde en vez de progreso técnico ocurre todo lo contrario, dando lugar a interesantes reflexiones de tipo vital y existencial. Un relato de diez.

Otro de mis cuentos favoritos en esta colección es El robot al que le gustaba contar trolas, de Fei Dao. Es uno de esos textos que mezclan géneros con gran desparpajo y resultado notable. Por el tono y la forma en que está escrito podría tomarse como un relato de fantasía, al modo de los cuentos clásicos, con la única diferencia de que el protagonista es un robot en vez de un joven aventurero. En su afán de cumplir un curioso encargo que le hace su rey, nuestro robot viaja por el espacio, utiliza su ingenio para superar ciertos retos y completa su particular viaje del héroe.

También me resultó especialmente llamativo Luz de luna, de Liu Cixin. Es un cuento bastante corto y muy interesante, en el que un hombre, emocionalmente destrozado porque su amada acaba de casarse con otro, recibe varias llamadas de su «yo» del futuro, previniéndole de diversos peligros que acechan a la humanidad y dándole las claves para evitarlos. No quiero contar más, porque os reventaría el cuento, pero aparte de la cuestión evidente sobre si es posible o no cambiar el futuro conociéndolo de antemano, tiene también otra lectura más intimista, acerca de la soledad.

Creo que queda patente la gran variedad de voces y estilos que contiene Estrellas rotas, como era la intención declarada del editor. Pero aún hay más. La antología incluye también tres ensayos sobre diversos aspectos de la ciencia ficción china. Regina Kanyu Wan ofrece una panorámica de la literatura y el fandom con una perspectiva histórica, desde el siglo cuarto antes de Cristo hasta nuestros días. Mingwei Song nos relata el momento exacto en que la ciencia ficción dejó de ser un género menor y totalmente desconocido en China para comenzar a ser objeto de estudios académicos. Y, para mí, el más entrañable de los tres ensayos, Ciencia ficción: se acabó el avergonzarse, de Fei Dao, relata cómo ha cambiado en su país la percepción del género, gracias en gran parte al éxito de la Trilogía de los tres cuerpos, de Liu Cixin.

En definitiva, Estrellas rotas es una selección de relatos de ciencia ficción china caracterizada por la alta calidad y la gran diversidad de los textos, muy útil como acercamiento para el lector occidental a lo que se escribe en aquel país, complementada con tres ensayos que ofrecen diferentes visiones del fenómeno en que se está convirtiendo este género, tanto a nivel local como internacional.

2 comentarios

  1. Buena reseña, dan ganas de leerla, aunque hace tiempo que le doy poco al género.
    No conozco nada de la SciFi china, así que lo mismo me animo.

    1. Te sorprenderá. Aunque aviso que en esta antología no todo es cf estrictamente hablando. Hay mucha mezcla de géneros.

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