Vagabundos: ciencia ficción social e intimista

Vagabundos, de Hao Jingfang
  • Título: Vagabundos
  • Autora: Hao Jingfang
  • Editorial: Nova
  • Formato: e-book (en papel a partir del 27 de agosto)
  • Nº de páginas: 576
  • Traductor: Agustín Alepuz Morales
  • Fecha de publicación: abril 2020
  • Fecha de lectura: abril/mayo 2020
  • Enlace de compra: MOBI, EPUB

Hao Jingfang es una joven autora china cuyo nombre nos resulta familiar a los aficionados españoles desde que en 2017 Runas publicara en castellano la antología Planetas invisibles, coordinada por Ken Liu. En este libro aparecen dos cuentos de la autora que nos ocupa, precisamente el que da título a la antología y Entre los pliegues de Pekín. Si Planetas invisibles nos recordaba a Las Cosmicómicas de Calvino, Entre los pliegues de Pekín nos llevaba a una especie de ciudad-transformer no menos imaginativa.

En esta novela, primera de la autora que se publica en castellano, Hao Jingfang vuelve a hacer alarde de su imaginación y creatividad. Nos lleva a un futuro no demasiado lejano –han transcurrido apenas un par de siglos desde nuestros días–. La humanidad ha conquistado el Sistema Solar y ha logrado establecer una colonia en Marte. Como en otros títulos que hemos leído –me viene a la cabeza ahora mismo La brigada de luz (Runas, 2019)–, los humanos de Marte han terminado por independizarse de su metrópoli terrestre tras una guerra que ha dejado secuelas.

Hao Jingfang
Hao Jingfang

Después de unos años de frías relaciones interplanetarias, comienza a retomarse el contacto entre marcianos y terrestres, de forma lenta y cargada de reticencias y recelos por ambas partes. Una de las principales iniciativas tuvo lugar cinco años atrás, cuando se envió a la Tierra a un grupo de adolescentes marcianos, como estudiantes de intercambio. La novela comienza cuando estos regresan, convertidos ya en jóvenes de veinte años, nacidos en Marte, pero crecidos en la Tierra.

Hao Jingfang es licenciada en Astrofísica y doctora en Economía, y ambos aspectos de su formación tienen su reflejo en esta novela. Por un lado, nos describe la colonia marciana con gran detalle, como una especie de ciudad globular, compuesta por cúpulas de cristal entrelazadas, cada una constituyendo un ecosistema completo, y se detiene en explicar los aspectos técnicos lo justo para que resulten verosímiles, sin entrar en complejidades incomprensibles para el lector profano, lo cual es muy de agradecer.

Pero, desde mi punto de vista, quizás por deformación profesional, aunque creo que la mayor parte de los lectores coincidirá conmigo, el foco principal de la novela no está en la especulación tecnológica, sino en lo social.

Las naciones de la Tierra han evolucionado desde el sistema capitalista y de libre mercado que todos conocemos, hasta un punto donde la producción de bienes físicos ha dejado de ser rentable, y el grueso de la actividad económica y comercial se centra en la creación audiovisual, en la producción de entretenimiento y la creación de necesidades para una población extremadamente consumista. No sé a vosotros, pero a mí no me parece tan descabellado, viendo el auge de las plataformas audiovisuales al que estamos asistiendo en nuestros días.

Por el contrario, la comunidad marciana, mucho más pequeña y cohesionada, se basa en un sistema mucho más parecido a una utopía socialista, donde toda la población tiene sus necesidades básicas cubiertas para fomentar el trabajo creativo. Y toda creación, ya sea artística, tecnológica o de otra índole, va a parar a una base de datos de libre acceso, a disposición de cualquiera que la necesite. Sin derechos de autor, patentes ni royalties.

Así, tenemos en la Tierra un capitalismo feroz basado en la producción artística y audiovisual, mientras en Marte funciona una especie de socialismo del conocimiento.

Esta oposición entre dos sistemas económicos y sociales es interesante por sí misma, pero quizás no demasiado novedosa en ciencia ficción –pensemos en Los desposeídos, de LeGuin. El principal aporte que veo yo en Vagabundos es la forma de presentarnos esos dos sistemas: a través de los ojos de Luoying, una de las estudiantes marcianas que regresa a su planeta tras cinco años de vida en la Tierra.

El hecho de haber pasado su adolescencia en «otro mundo» hace que este grupo de estudiantes –bautizado como «grupo Mercurio» en honor al dios mensajero– se sientan extranjeros en su propio hogar y que cuestionen costumbres, normas y dogmas que todos en Marte dan por sentados.

Las dudas de Luoying y de sus compañeros del grupo Mercurio dan pie a la autora para plantear interesantes reflexiones sobre lo que mueve a las personas y a las sociedades, sobre el progreso frente el inmovilismo, la revolución frente a la obediencia y el conformismo, el ímpetu de la juventud frente a la experiencia de los mayores… En fin, todas ellas cuestiones universales de índole social.

Quien espere una novela de acción, con una trama absorbente llena de giros inesperados y cliffhangers, sin duda se llevará una gran decepción al leer esta novela. No hay acción trepidante, aunque sí algunas escenas emocionantes –sobre todo, algunas relativas a ciertos vuelos sobre la superficie de Marte– y también hay una trama de secretos familiares con repercusiones políticas que Luoying quiere descubrir, pero nadie parece querer revelarle.

Tampoco los personajes son especialmente carismáticos, al menos en el sentido que solemos darle a esta palabra cuando hablamos de personajes de ficción. Es algo que se ha achacado a otros autores chinos de ciencia ficción –pienso ahora en algunas de las críticas que he leído sobre El problema de los tres cuerpos (Nova, 2016), de Liu Cixin.

En el caso de Luoying, yo no diría que es un personaje «plano», como se dijo de los protagonistas de Liu. La veo como una joven poco dada a la acción, más reflexiva que emprendedora y muy condicionada por un sentido de la cortesía y la buena educación que, a mi parecer, es bastante propio de las sociedades orientales, donde se valoran la discreción y el respeto a los mayores mucho más que en nuestro mundo occidental. A lo mejor me estoy equivocando al decir esto, pero es una impresión general que tengo después de haber leído bastante ficción escrita por autoras chinas –hace muchos años.

En cuanto a la experiencia lectora, el ritmo de la narración es pausado –incluso resulta lento por momentos– y el tono es muy intimista, muy centrado en las dudas y reflexiones de Luoying y sus compañeros. Este ritmo puede que desanime a algunos lectores, sobre todo teniendo en cuenta que es una novela de más de 500 páginas. Pero quienes disfruten con la especulación de índole social y con obras que planteen preguntas sobre las que reflexionar, sin ofrecer respuestas inequívocas, sin duda sabrán apreciar todo lo que Hao Jingfang ha sabido transmitir en Vagabundos.

2 comentarios

  1. No es exactamente lo que me esperaba leer, la verdad. Y lo digo para bien. Me gusta más la ciencia ficción especulativa que torna hacia lo social que hacia la ciencia como tal (por que no entiendo nada). Así que mira, la tenía así en el limbo, entre si ponerla en la lista o no, y al final la voy a meter al carrito. Por una más que no se note 🙂

    1. Bueno, así la sorpresa me la llevo yo sola. Me alegro de que la reseña te haya resultado útil 🙂

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