
- Título: La casa de los huesecillos
- Autora: Beverley Lee
- Editorial: Dilatando Mentes
- Formato: rústica con solapas
- Disponible en e-book: no
- Nº de páginas: 168
- Traducción: José Ángel de Dios
- Ilustración de cubierta: Raúl Ruiz
- Fecha de publicación: marzo de 2023
- Fecha de lectura: mayo de 2023
- Enlace de compra: web de la editorial
Beverley Lee es una autora inglesa a la que ya pudimos leer gracias a La creación de Gabriel Davenport (La biblioteca de Carfax, 2017), la primera entrega de una saga vampírica inconclusa en castellano y compuesta por dos títulos más –A shining in the shadows (Raven Press, 2017) y The purity of Crimson (Raven Press, 2018)– y una secuela en forma de novela corta, Crimson is the night, autopublicada por la autora en 2021 y editada este mismo 2023 por Polidori Press.
La casa de los huesecillos es una novela corta totalmente independiente de la saga de Gabriel Davenport, en la que la autora se aleja de los vampiros para adentrarse en dos tópicos muy populares de la literatura de terror: las casas encantadas y la brujería.
La novela cuenta la historia de David, un exitoso escritor de novelas de terror que se ve envuelto en un escándalo que amenaza no solo su popularidad, sino su carrera, ya que involucra también a Luca, el hijo de su multimillonario y todopoderoso editor. Para alejarse temporalmente de los focos y centrarse en la escritura de su siguiente novela, se retira a una casa de ensueño, de madera, piedra y cristal, enclavada en un páramo aislado. Allí vivirá su propia historia de terror: al parecer, su presencia perturba el descanso de algo que lleva siglos enterrado en el páramo. Pero quizás haya implicaciones ocultas y aún más oscuras.
La casa de los huesecillos tiene varios elementos que me parecen muy destacables. En primer lugar, la historia en sí. Aunque comienza como una novela más de casas encantadas, construidas recientemente sobre lugares que arrastran un oscuro pasado –al escribir esto, no puedo evitar acordarme de la casa de Poltergeist y su cementerio indio–, la narración va añadiendo notas insospechadas hasta un sorprendente y terrible giro final.
En segundo lugar, la estructura. La trama principal discurre a lo largo de cinco días, pero el primer capítulo nos sitúa junto a David casi al final de su terrible viaje. A partir de ahí, retrocederemos hasta el inicio de la historia siguiendo de forma alterna a los tres personajes principales: David, el escritor en la casa del páramo; Luca, su abandonado y preocupado amante; y Charles, padre de Luca y editor de David. Los capítulos están muy convenientemente titulados con el día de la semana en que tienen lugar y el nombre del personaje que los protagoniza, lo cual facilita la lectura. «¿Y lo de los huesecillos?», te podrías preguntar. Pues bien, hay un cuarto personaje que, aunque tiene una intangible pero innegable presencia en todo el libro, solo se permite una fugaz aparición protagonista en un interludio, además de un precioso epílogo en el que se nos cuenta su triste historia.
En tercer lugar, las subtramas. Aunque el argumento principal de la novela es el que aparece en la sinopsis y tiene que ver con maldiciones ancestrales y casas encantadas, cada uno de los personajes tiene una historia propia que contar, lo cual enriquece sobremanera el texto y hace de La casa de los huesecillos un libro que merece ser leído con suma atención a los detalles.
Por un lado, tenemos a David, exitoso escritor de novelas de terror que, en realidad, no cree en lo sobrenatural. Y, sin embargo, en la casa del páramo es testigo de fenómenos extraños que trata de racionalizar hasta el último momento. ¿No es una idea deliciosa? Un escéptico escritor de género viviendo su propia historia de terror. Pero además ha tomado decisiones de dudosa moralidad –entre ellas, huir abandonando a Luca para salvar su carrera literaria– y le vemos debatirse entre el remordimiento y la autojustificación.
A continuación, está Luca, un joven perdidamente enamorado, no sabemos si de la persona o el personaje de David, y terriblemente dependiente. Sin embargo, su preocupación por el bienestar de su amante es genuina, y él sí cree en lo sobrenatural. Sus pesquisas le llevan a intentar advertir a David del peligro que corre, pero este no contesta a sus mensajes. Y todo bajo la constante vigilancia y oposición de su controlador padre.
En tercer lugar, ocupando menos páginas en el libro pero no una posición secundaria en la historia, tenemos a Charles Fox-Waite, adinerado editor, padre de Luca y amigo de David desde la juventud. No hablaré de su papel en la trama, pero sí diré que su historia es la más oscura de las tres.
Así, una de las características que más he disfrutado en este libro, más allá de su disfraz de historia de casas encantadas, es la de ir desenmarañando la madeja de estas tres vidas trágicamente conectadas, a través de las cuales asoman las más bellas virtudes y los peores defectos del ser humano.
Por último, no puedo dejar de comentar los ecos de otros libros y autores que esta lectura ha hecho resonar en mi cabeza. La historia de la bruja me ha recordado algunas de las que cuenta Angela Slatter en su colección Masa madre (Dilatando Mentes, 2021) o a Plumas y consuelda (Dilatando Mentes, 2022) de Gwendolyn Kiste. Pero La casa de los huesecillos contiene también un elemento de ocultismo que ha traído a mi memoria historias muy diferentes, como Nuestra parte de noche (Anagrama, 2019), de Mariana Enríquez.
Sobre la edición de Dilatando Mentes, además del fantástico arte de la cubierta, de Raúl Ruiz, contiene también las ya habituales ilustraciones interiores, pero también otras especiales que intuyo deben estar en la edición original, formando parte integrante de la novela. También aparecen al final unas interesantes notas de la autora acerca de la inspiración y las intenciones tras esta historia.