Masa madre (y otros relatos): cuentos con alma

Masa madre (y otros relatos), de Ángela Slatter
  • Título: Masa madre (y otros relatos)
  • Autora: Angela Slatter
  • Editorial: Dilatando Mentes
  • Traducción: José Ángel de Dios García
  • Ilustración de cubierta: José Antonio Ávila
  • Formato: rústica con solapas
  • Nº de páginas: 382
  • Fecha de publicación: mayo de 2021
  • Fecha de lectura: junio de 2021
  • Enlace de compra: web de la editorial

Este es uno de esos libros cuya lectura es capaz de provocar las más variadas sensaciones en el lector; tantas y tan intensas que perviven en su interior durante mucho mucho tiempo. ¿De dónde viene ese poder de sugestión, esa capacidad de hacer que una se sienta inmersa en el mundo legendario que nos presenta Slatter?

En primer lugar, cabría decir que, aunque Masa madre se presenta como una colección de relatos, la intención va mucho más allá de reunir en un solo volumen una serie de textos cortos de la misma autora. Los dieciséis cuentos que contiene el libro se entretejen y enredan creando un tapiz caleidoscópico y detallado en el que se muestran distintas escenas y momentos de un mundo de fantasía, habitado por criaturas que no son en absoluto desconocidas para el lector de género y donde la magia siempre es un factor a tener en cuenta.

Por decirlo de otro modo, los relatos no solo están ambientados en el mismo mundo genérico, sino que comparten lugares, personajes y algo más, algo sutil, indefinido e indefinible, a lo que llamaré «alma», a falta de una palabra mejor, y que tiene que ver con la atmósfera que envuelve cada relato: oscura, melancólica, humana, compasiva y despiadada a la vez. Cada relato tiene un gusto distinto, desde el más familiar, el más parecido a los cuentos clásicos, al más weird, pero todos comparten la misma alma, el mismo fondo.

¿Y en qué consiste esa alma? Pues ya digo que no lo sé, no soy capaz de definirla, me faltan las palabras, pero está ahí. Se pueden analizar las partes de ese sustrato común, pero el conjunto siempre será mucho más que la suma de ellas. En cualquier caso, es lo único que puedo hacer para intentar transmitir esta idea tan volátil que se me escapa, así que vamos a ello.

En primer lugar, los textos de Slatter beben de los cuentos de hadas tradicionales, y las referencias son explícitas en algunos casos: hay ruecas y husos, agujas ponzoñosas y zarzas que protegen castillos; hay doncellas que viven en altas torres y son visitadas por príncipes; hay reyes y reinas, brujas y hechiceros, trolls y cambiaformas y un largo etcétera de elementos de los cuentos clásicos. He leído relatos de distintos autores y autoras que revisan este tipo de historias dándoles un giro más actual, más tenebroso o sencillamente, inesperado, y siempre resulta una lectura placentera. Pero lo que hace Slatter en Masa madre va más allá de un mero retelling: se parece más a lo que algunos chefs de cocina llaman «deconstrucción»: están todos los elementos, pero la forma de combinarlos y presentarlos hace que el resultado sea algo completamente distinto, aunque sin perder la esencia del original en el que se inspiran, en este caso, ese sabor inconfundible a cuento de hadas.

Angela Slatter

En segundo lugar, todos los cuentos están protagonizados y narrados en primera persona por mujeres. Pueden ser brujas o hechiceras, princesas o campesinas, seres élficos o mujeres troll, prostitutas o agentes a sueldo, criadas o señoras, víctimas o verdugos, pero todas tienen algo que contar. El amor, la venganza, la traición, el abandono y, sobre todo, la familia, son constantes que asoman en todos los relatos y que rigen las vidas de sus protagonistas. La primera persona y, en la mayoría de las ocasiones, la narración en tiempo presente, convierten la lectura en una experiencia inmersiva. El lector saborea la dulzura del amor recién encontrado, el dolor insufrible del abandono, de la traición y de la pérdida irreparable, el terror ante la presencia de criaturas monstruosas, el remordimiento por las consecuencias de los actos más insensatos, el sabor agridulce y siempre insatisfactorio de la venganza…

Así, Ella es una elfa que ejerce como institutriz de los hijos del rey, como amante de este último y como confidente de la reina. Paciencia es la hija de una bruja que busca vengarse de quienes intentaron quemar a su madre. Dulcibella es una víctima que tuvo el coraje de acabar con su verdugo, pero no el de regresar con su familia. Henri es la primogénita en una familia de misteriosa y mágica herencia. Blodwen es una bruja que tendrá un papel determinante en el futuro de la protagonista de otro cuento. Livila es solo una niña pequeña, pero actúa como eficaz agente de un hombre poderoso. Theodora, que nació como hija de un leñador y se convirtió en princesa y en prostituta de lujo a continuación, deberá enfrentarse con su monstruosa hermana para proteger a su hija. La relación completa de protagonistas sería mucho más larga, pues se trata nada menos que de dieciséis cuentos, muchos de los cuales guardan relación con el resto.

La mayoría de los relatos están ambientados en la ciudad de Lodellan, con su emblemático Paseo de Ajetreadasnimiedades, o en sus alrededores. La conexión entre los textos, sin embargo, no se limita a esta ubicación común, ni siquiera a la aparición de determinados personajes o de sus descendientes en varios de ellos, sino que incluso algunos relatos se convierten a su vez en cuentos –de los que se cuentan a los niños– dentro de otros cuentos.

Las conexiones entre unos relatos y otros son, a veces, muy claras, pero en ocasiones son tan sutiles que probablemente pasarán desapercibidas al lector poco atento –incluso al muy atento–. Por suerte, el libro incluye un apéndice firmado por la propia Slatter, donde, además de comentar su intención en cada texto, revela esas conexiones más sutiles.

El antepenúltimo de los cuentos, titulado Hermanita, hermanita, es quizás el más revelador de hasta qué punto terminan entrelazándose las historias de todas las mujeres protagonistas de Masa madre. En este cuento nos reencontraremos con muchos de los personajes que nos han acompañado a lo largo de la lectura y que han dejado una huella indeleble en la memoria.

No hablaré de cada uno de los textos, no suelo hacerlo en las reseñas de antologías o colecciones de relatos, porque prefiero ofrecer un vistazo general del libro, una idea aproximada de lo que el lector puede esperar. En este caso, ni siquiera voy a destacar un relato por encima del resto, porque creo que cada uno es una pieza importante del precioso y terrible mosaico que Angela Slatter ha diseñado en Masa madre.

La edición de Dilatando Mentes, tan cuidada y espectacular como siempre, incluye el prólogo de Robert Shearman y el postfacio de Jeff VanderMeer que acompañaron a la edición original en inglés. No conviene perdérselos.

En definitiva, un libro compuesto por dieciséis textos con sabor a cuento tradicional, oscuros y profundos, en el que la autora va más allá del retelling, creando un mundo digno de una novela y mostrándolo a través de las historias entrelazadas de sus protagonistas femeninas. El resultado es sobresaliente y difícil de olvidar.

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