Inanición: pueblos malditos revisitados

  • Título: Inanición
  • Autora: Daria Pietrzak
  • Editorial: Dilatando Mentes
  • Formato: rústica con solapas
  • Nº de páginas: 340
  • Disponible en e-book: no
  • Ilustración de cubierta: Carla Minneci y Raúl Ruiz
  • Fecha de publicación: mayo de 2022
  • Fecha de lectura: junio de 2022
  • Enlace de compra: web de la editorial

El año pasado Dilatando Mentes publicaba El morador, la primera novela de Daria Pietrzak, con muy buena acogida entre los aficionados y aficionadas al terror. Así que creo que somos muchos los que esperábamos con ganas su siguiente obra. Afortunadamente, no nos ha hecho esperar mucho y ya está en las librerías Inanición, novela que supera ampliamente mis expectativas, y eso que la anterior las había dejado bien altas.

Son tantos los elementos destacables en este libro, que no sé bien por dónde empezar a contártelos ni en qué orden. Por resumirlo de alguna forma, diría que toda la novela es un juego de luces y sombras, de imágenes, ideas y sucesos luminosos o esperanzadores y su contrapartida oscura y tenebrosa. Y eso es lo que trataré de explicar.

El ambiente

La pareja protagonista llega a la pedanía de San Nicolás con la intención de comenzar desde cero, empezar una nueva vida lejos del agobio de la gran ciudad, de los apuros para conseguir trabajo y pagar el alquiler, buscando un lugar idílico en el que gozar de una existencia tranquila. Sobre todo el protagonista masculino, Lucas, tiene esa visión bucólica del campo y los pueblos como lugares acogedores donde disfrutar de las cosas sencillas ¡Ah, la paz del campo!

Lo que encuentra, en cambio, es uno de esos pueblos de la España vaciada, perdido en una llanura inmensa, que yo me imagino en la meseta castellano-leonesa, de fachadas blancas manchadas por el marrón rojizo del polvo y la tierra, rodeado de trigales, campos en barbecho y tierra baldía. El abandono de los pueblos, la emigración masiva del campo a la ciudad, suele achacarse a lo inevitable del progreso económico, con la industrialización y la terciarización de la economía. Podríamos incluso culpar al sistema capitalista. Pero quizás en San Nicolás haya algo más que haya propiciado ese abandono, y eso se empieza a intuir desde el inicio del libro.

A la luz del día, el pueblo solo es un conjunto de casas y calles solitarias, cubiertas de polvo y agostadas por el sol. Pero cuando cae la noche y las sombras se adueñan de cada rincón y cada calle, todo parece cambiar, volviéndose mucho más siniestro. Así, si El morador daba un enfoque diferente a la literatura de casas encantadas, Inanición entra de lleno en el tópico del pueblo maldito, también con el toque especial de Daria –me perdonarás la familiaridad, pero no me veo capaz de escribir correctamente su apellido muchas veces en una sola entrada.

Y aquí tenemos dos de esos juegos de luces y sombras de los que hablaba al principio. El último está bastante claro: San Nicolás de día y el mismo pueblo por la noche, cuando todo se transforma. Pero no menos importante, a lo largo de la novela, es el contraste entre la imagen idealizada que Lucas tiene –y mantendrá todo el tiempo– y la realidad de lo que sucede en el pueblo.

Los personajes y el punto de vista

La novela se estructura en capítulos que siguen el punto de vista de distintos personajes. Los que siguen «El relato de Sam» están narrados en primera persona y el resto en tercera. La mayoría de estos últimos nos ofrecen la versión de Lucas y, como el grueso de la historia se desarrolla en tan solo tres días, en varias ocasiones nos encontramos con el mismo episodio, narrado por Sam y tal como lo vivió Lucas, aunque tampoco comparten demasiados momentos en la novela. Está servido un nuevo juego de luces y sombras.

Por un lado, tenemos la visión pragmática y realista de Sam: preocupada por llegar a una casa que lleva años deshabitada, por las inevitables labores de limpieza, los olores extraños y la cañerías que suenan en vacío; por carecer de cobertura en el móvil y hallarse incomunicados del exterior; explorando el pueblo, donde tiene algunos inquietantes encuentros… Pero, sobre todo, por el inusitado comportamiento de su pareja.

Por su parte, Lucas vive la experiencia de una manera completamente distinta. Por decirlo de forma no demasiado reveladora, sus lazos con el pueblo le llevan a tener una experiencia mucho más inmersiva que la de Sam. Esto hace que sus prioridades cambien de forma inesperada, pero también su percepción de la realidad e incluso de la propia Sam, que asiste al proceso impotente.

Las historias

Inanición contiene dos historias: la de Sam y Lucas, por un lado, y la de San Nicolás, por otro. Como decía antes, la historia de nuestros dos protagonistas se va desgranando a lo largo de capítulos con puntos de vista alternos. Pero la novela contiene también, intercalados entre ellos, otros dedicados a contarnos algunos episodios del pasado del pueblo, a través de los cuales el lector puede ir descubriendo el papel y la importancia de los personajes con los que Lucas y Sam interactúan.

De hecho, la novela se inicia con un capítulo que funciona a modo de prefacio y ya pone al lector en guardia sobre cierto suceso que se adivina va a tener su importancia. No se sabe exactamente cuándo ocurrió, excepto por el escueto «Antes» con el que se abre esta parte de la novela. Más adelante, entre lo que descubre la propia Sam y lo que revelan estos capítulos intercalados, es posible ir encajando algunas piezas del puzle, pero una no tiene una imagen completa ni se hace una idea de la dimensión del horror que se oculta en San Nicolás hasta que no llega a las últimas páginas del libro, el «Después».

Si la de Lucas y Sam comienza como la historia de un matrimonio inestable buscando la forma de hacer borrón y cuenta nueva al cambiar de entorno, lo cual podría ser el argumento de una novela realista contemporánea, al toparse con San Nicolás se convierte en algo mucho más oscuro y terrorífico, tanto como el pasado de este pueblo maldito. La luz de lo comprensible y cotidiano frente a las sombras de lo sobrenatural e inaprensible.

Como ves, Inanición es una novela con muchas capas. Aparte de la pura historia de horror y terror sobrenatural, su lectura va dejando plantadas en el fondo muchas otras cuestiones para reflexionar. Por ejemplo, incluso sin el elemento sobrenatural ni el horror, la visión que transmite de la vida en el campo se aleja mucho de esa imagen bucólica que pretenden transmitir algunos defensores de la España vaciada. También habla de la crueldad inherente en el ser humano, sobre todo la dirigida contra quien parece más débil o, simplemente, diferente. Y de la venganza llevada hasta su último extremo.

Encontrarás también en este libro un incitante prólogo de Jesús Gordillo y un acertado y profundo análisis de la novela en el postfacio de David Calpa, así como interesantes referencias en los apéndices que añade Dilatando Mentes.

En resumen, Inanición es una novela que se inscribe en la ya larga tradición del pueblo maldito, a la que Daria Pietrzak le da, como ya hizo con El morador, un aire renovado a través de ese juego de luces y sombras y de la profundidad con que trata tanto los ambientes como a los personajes, con sus motivaciones y condicionantes.

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