En las profundidades (The deep): memoria histórica y fantasía

  • Título: En las profundidades (The deep)
  • Autores: Rivers Solomon & clipping (David Diiggs, Jonathan Snipes y William Moran)
  • Editorial: Crononauta
  • Formato: edición digital
  • Nº de páginas: 134
  • Traducción: Carla Bataller Estruch
  • Arte y diseño de cubierta: Joey Hi-Fi
  • Fecha de publicación: abril 2021
  • Fecha de lectura: mayo 2021
  • Enlace de compra: web de la editorial

Hoy te traigo esta novela corta de fantasía en la que Rivers Solomon crea una nueva especie y todo un mundo subacuático a partir de uno de los episodios más vergonzosos de la historia reciente de la humanidad: el comercio de esclavos.

Les wajinru son una especie que vive en aguas profundas y desciende de las esclavas embarazadas que eran arrojadas al mar desde los barcos esclavistas. Comparten algunas características con los humanos, pero son también muy distintos. Una de sus muchas peculiaridades es la de carecer de memoria a largo plazo o, al menos, contar con una capacidad extraordinaria de olvidar el pasado.

Solo hay una excepción: en cada generación hay une historiadore, une wajinru que no solo recuerda sino que es capaz de revivir con todo lujo de detalles las experiencias de cualquier ejemplar de su especie que haya existido jamás. Es el almacén de la memoria colectiva de toda una especie. Pero esas experiencias son, muchas veces, dolorosas y traumáticas –no olvidemos el origen de les wajinru.

Yetu, le protagoniste, es también le historiadore de su generación. Sin embargo, no está preparade para soportar el sufrimiento que le causan los recuerdos revividos, extremadamente traumáticos en no pocas ocasiones, por lo que tratará de huir de su responsabilidad, aunque ello suponga renunciar a la compañía de sus semejantes. Pero les wajinru no pueden vivir sin une historiadore que les guíe y les recuerde periódicamente lo que son, porque «un pueblo necesitaba una historia. No poseerla era la muerte». Por otro lado, ¿qué vida puede esperar una persona totalmente separada y al margen de sus semejantes?

Con esta interesante premisa, Solomon crea una absorbente historia en la que dos temas aparecen como centrales. El primero es la elección entre libertad individual y responsabilidad, entre el bien propio y el bien común –o el mal propio y el ajeno– que recuerda inevitablemente a Ursula K. Le Guin y Los que se alejan de Omelas, aunque contado desde el punto de vista del niño, si este tuviese la opción de elegir. El segundo es el de la identidad: lo que nos acerca y lo que nos aleja de nuestros semejantes, nuestra propia identidad individual frente a la identificación con el grupo y cómo a veces ambos aspectos pueden entrar en un conflicto difícil de resolver.

Sin embargo, la novela va mucho más allá y alcanza mucha profundidad también en otras cuestiones, entre las que quiero destacar dos que no son del todo independientes: el worlbuilding y el tratamiento del género.

La creación de una nueva especie

Como decía antes, les wajinru no son seres humanos. Son seres acuáticos, pero tampoco son peces. Descienden de los fetos de las esclavas embarazadas que perecieron al ser arrojadas al mar desde barcos esclavistas. Tal como se explica en el libro, pasaron de un medio líquido, la placenta, a otro medio semejante, el mar, donde crecieron desarrollando características adecuadas para sobrevivir en su nuevo entorno, pero conservando otras aportadas por sus genes humanos.

Generalmente, en las novelas de fantasía la suspensión de la incredulidad del lector se consigue simplemente procurando que todo sea coherente dentro del mundo creado, es decir, cuidando que no se rompa ninguna regla interna. Pero Rivers Solomon hace algo aún más difícil. Crea una especie nueva a partir de una premisa fantástica –aunque bastante plausible o, al menos no del todo descabellada– y consigue que todo en esa especie resulte coherente.

Lo primero que llama la atención es el sistema de comunicación de les wajinru. Viven bajo el agua, así que en principio no necesitan comunicarse con palabras, al menos con palabras «escuchadas» a través de oídos. En cambio, son capaces de sentir, a través de la piel, todos los movimientos y ondulaciones del agua y eso es lo que utilizan –la mayor parte del tiempo– como medio de comunicación.

Rivers Solomon
Rivers Solomon

Sin embargo, también conservan, debido a su herencia humana, la capacidad de hablar, pues todos los elementos necesarios –boca, lengua, garganta, pulmones– están ahí. Pero ¿cómo pueden haber aprendido a hablar, siendo seres marinos? No quiero revelar demasiado, pero el tema también queda resuelto de forma totalmente plausible.

Por otro lado, el lector va descubriendo todas estas particularidades de les wajinru, así como los detalles de su historia, a medida que va leyendo, sin tener que soportar detalladas explicaciones. Solomon opta por arrojar a sus lectores al agua –literalmente– sin bombona ni flotador, pero la experiencia resulta muy gratificante. No olvidemos que Yetu es une historiadore, y está en su naturaleza recordar el pasado y narrarlo para que su pueblo no se pierda en el olvido perpetuo. Me gusta pensar que Rivers Solomon hace algo parecido con esta novela: recordar el terrible e inhumano pasado que supuso el tráfico de esclavos, para que no lo olvidemos.

El tratamiento del género

Habrás observado que me refiero a les wajinru utilizando el género neutro. Además de que Rivers Solomon es una persona no binaria y utiliza las formas neutras de los pronombres en inglés –elección que se respeta en la traducción de Carla Bataller–, también es una característica de esta especie fantástica. Hay wajinrus hombres, mujeres de ambos géneros y de ninguno, pero siempre como resultado de una elección personal.

Es otro de los aspectos del worldbuilding que quería destacar. Solomon crea una nueva especie con un origen realmente aterrador. Todo el dolor y todas las atrocidades que tuvieron que ocurrir para que les wajinru apareciesen en el mundo están claramente reflejados a través de las vivencias de Yetu como historiadore y de todas las existencias pasadas que se ve obligada a revivir. El dilema entre librarse de su sufrimiento y aceptar las consecuencias o regresar con sus semejantes y asumir su carga es terrible también.

Sin embargo, no todo es dolor y rechinar de dientes. Le autore, al mismo tiempo que pone sobre la mesa temas tan peliagudos, se permite dotar a su mundo de un punto utópico que lo hace bastante mejor que el nuestro: crea una sociedad en la que el género –o incluso la ausencia del mismo–, además de ser una elección, no condiciona en modo alguno a los individuos. De esta manera, el libro contiene una doble reivindicación: preservar la memoria del pasado, por terrible que sea, ya que nos ha convertido en lo que somos, y poner de manifiesto las injusticias existentes en nuestra sociedad por contraste con un mundo mejor en cuanto al respeto a la diversidad.

La experiencia lectora

Como decía antes, en algún momento de la reseña, En las profundidades es una lectura aborbente. Su corta extensión hace que se pueda devorar de una sola sentada. La forma en que Solomon entra de lleno en el mundo de les wajinru, sin explicación ni preparación previa, puede hacer que algún lector se sienta un poco perdido al principio, pero solo durante unas pocas páginas.

Ese desconcierto inicial se va despejando en seguida. La primeras dudas sobre quién es Yetu y qué tipo de criatura son les wajinru se aclaran solas. Otras preguntas que surgen se van respondiendo a través de la memoria de Yetu, que como historiadore revive experiencias del más lejano pasado de la especie y las narra o ayuda a que sus congéneres las revivan también.

Y de aquí procede otro de los puntos fuertes de la novela, al menos uno de los que más me han hecho disfrutar. Las narraciones de Yetu o sus «recuerdos experimentados» son como historias dentro de la historia principal, como relatos a través de los cuales se va transmitiendo una tradición. En cierto modo, recuerdan a los cuentos populares, que van dando forma a culturas y maneras concretas de interpretar el mundo a través de la tradición oral.

Todo el libro es un derroche de sentido de la maravilla y saber hacer literario. Solo hay un pequeño detalle que no me pareció «de diez», y es que, a pesar de que En las profundidades tiene un bonito final, este rompió mi suspensión de la incredulidad, que había permanecido intacta durante toda la lectura. Por supuesto, es solo cuestión de gustos y de dónde pone cada uno el límite entre lo que acepta sin dudar en las historias fantásticas y lo que no. Probablemente soy un poco incrédula.

Esta edición incluye, además, un interesante postfacio firmado por clipping, el grupo musical norteamericano cuya canción The deep sirvió de inspiración para esta novela. La historia que cuenta resulta bastante curiosa, así que recomiendo no saltárselo.

En definitiva, En las profundidades es una novela absorbente sobre la libertad individual y la responsabilidad, sobre la importancia de la memoria en la formación de la identidad, que se construye, precisamente, sobre uno de los episodios más crueles y vergonzantes de la historia de la humanidad.

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